Neko

Sunday, October 08, 2006

Viajar con niños a China

http://viajarconnenesachina.blogspot.com/

1

Viajar con niños a China
A primeros de año decidimos que este verano realizaríamos un viaje por China. Bueno la verdad es que yo estaba convencidisimo, y Marga, mi mujer no lo tenía del todo claro. Así que tuve que usar un batallón de argumentos: que si la gripe aviar ya estaba controlada, que si China era un país muy seguro, que era una ventaja viajar sin agencia porque iríamos a nuestro ritmo y si queríamos quedarnos algún día más en una ciudad podríamos hacerlo sin problemas…
Una vez “convencida” la primera entusiasta fue Marga.
Queríamos ir a China antes de que el cambio social y cultural que entra por todos los poros de China, fuera tan grande que no reconociéramos nada de su esencia.
Por otro parte queríamos ir con nuestros tres hijos (13, 10 y 4 años) y como casi siempre viajando a nuestro aire, a nuestro ritmo casi siempre trepidante, pero con la ventaja importantísima de poder parar o cambiar el rumbo en un momento dado por cualquier circunstancia.
Así que nos pusimos manos a la obra, informándonos por Internet de todos los horarios y precios de vuelos internos en http://www.elong.net/, de trenes en http://www.travelchinaguide.com/, de barcos en www.yangtzecruises.cn/ , reservas de hoteles en http://www.sinohotel.com/, practicamos la pronunciación de palabras básicas en chino en http://www.travlang.com/, traducimos palabras del chino al español y viceversa en http://world.altavista.com/, Compramos la guía de conversación chino-español de Espasa Calpe que nos fue muy útil.
Buscamos como se escribía cada destino en chino en la enciclopedia Wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Beijing. Conseguimos mapas de los destinos y fotocopias de los billetes (moneda) de China y Hong Kong en http://www.google.es/. Consultamos y acudimos a un centro de Vacunación Internacional http://www.msc.es/ , encargamos los visados de doble entrada (por salida y entrada Hong Kong)…
Analizamos las dificultades a encontrar. Buscamos la mejor manera de viajar hasta allí, mejores fechas, itinerario, adaptación a la diferencia horaria.
Contratamos un seguro de viaje; este último es importantísimo ya que por un módico precio te cubren la hospitalización, medicación, traslados…Y en el hipotético caso de que surja algún imprevisto las tarifas por estas atenciones pueden ser astronómicas.
Teníamos que dejar muchas cosas atadas, siempre que se viaja con niños hay que hacerlo. Si uno va solo o con su pareja puede ir con menos planificación. Si un día uno se queda sin habitación (cosa improbable) y tiene que dormir en la calle ¿en verano?, o sin vuelo, no tiene demasiada importancia, y siempre hay alternativas, incluso se puede rebajar el nivel de los hospedajes. Pero con peques la cosa cambia y la planificación tiene que ser casi perfecta. Dejando siempre una vía de escape o una segunda alternativa por si hay que cambiar los planes por tifones o similares.
Una de nuestras preocupaciones principales era atajar el jeg lag. Hace tres años estuvimos en Ecuador y nos adaptamos al horario del país andino (con 7 horas menos creo recordar), acostándonos cada día un poco más tarde en los 10 días previos al viaje.
En esta ocasión al viajar al Este lo hicimos al revés.
Salíamos el 7 de Julio a las 4:30 de la tarde hora española, 11 horas de vuelo y nos plantaríamos allí alas 3:30 de la mañana hora española 10:30 de la mañana en Beijing
(6 Horas más).
Así que 14 días antes del 7 de Julio empezamos a acostarnos 15 minutos antes cada día.




Día 23 de Junio 11 de noche (Hora de acostarse)
Día 24 Jun 10:45 h
Día 25 Jun 10:30 h
D 26 Jun 10:15 h
D 27 Jun 10 h
D 28 Jun 9:45 h
D 29 Jun 9:30 h
D 30 Jun 9:15 h
D 1 Jul 9 h
D 2 Jul 8:45 h
D 3 Jul 8:30 h
D 4 Jul 8:15 h
D 5 Jul 8 h
D 6 Jul 8 h

Al final conseguimos acostarnos a las 8 de la noche en verano, con lo que esto conlleva de renuncias. Antes tuvimos que hablar con los niños para concienciarles de que las tardes de juegos y piscina en plenas vacaciones se irían acortando por unos días. Ellos entendieron la situación y no con cierta resignación acataron las circunstancias, incluso le pusieron un nombre de coña a este nuevo horario: “el horario chinesco”.
Estos horarios no siempre se cumplían a rajatabla, pero digamos que logramos acostarnos muy pronto. El “horario chinesco” tenía un componente de ayuda, que era el levantarse cada día más pronto. Allí estábamos los últimos días levantándonos a las 6 de la mañana, desayunábamos y nos íbamos a pasear, para que también fuera una adaptación dinámica. En cierta ocasión, y en los últimos días de la adaptación, nos encontramos por la calle y a esas horas de la mañana, a unos padres del colegio de nuestros hijos que venían de dejar al suyo que partía muy temprano en el autobús hacia un campamento. No se que pensarían al vernos en un parque y con los niños dando brincos en los columpios…
Bueno, el caso es que con esta adaptación conseguimos que el día 7 de Julio, en el avión y a las 8 o 9 de la noche los chavales se durmieran con más facilidad y una buena cantidad de horas. Todo esto en el caso de Hugo y Pablo se cumplió sin problemas, pero Miguel con 13 años era otro cantar y tardo más en dormirse ya que se pasó parte de la noche “repasándose” el menú de películas que proyectaba el DVD del avión.
Al llegar a Beijing a las 3:30 de la madrugada, Pablo y Hugo habían dormido de 6 a 7 horas. Para ellos despertarse a las 3:30 de la madrugada no sería un cambio tan brutal, ya que estaban acostumbrados a levantarse a las 6.
Al final conseguimos que el jeg lag tuviera un desfase de 2:30 horas que siempre es mejor que 6.
Como ya he comentado, a las 3:30 de la mañana hora española eran las 10:30 de la mañana en Beijing y los niños llegaron con muy buena disposición y bastante enteros a la capital China, con lo que aguantaron muy bien su primer día, acusando muy poco la diferencia horaria.
Como teníamos tres días en Beijing, podríamos adaptarnos plenamente antes de empezar a movernos por el gigante asiático.

Labels: , ,

Saturday, October 07, 2006

Como conseguir los mejores asientos de avión


http://viajarconnenesachina.blogspot.com/

Conseguir los mejores asientos de avión

A la hora de viajar en avión, sobre todo si se viaja con las apreturas de la clase turista que es lo que hacemos la mayoría, hay algunos asientos del avión que ofrecen ciertas ventajas y comodidades respecto a otros. Entre estos sitios destacan la primera fila de asientos de cada sala de butacas, suele ser aquella que nos separa de bissnes o de un compartimento a otro del avión y tienen el doble o triple de espacio para las piernas. La mayoría de los aviones tienen 4 asientos centrales y otros dos a cada lado de estos, en total 8.
El inconveniente es que casi siempre estos asientos dan a la salida de emergencia, por lo que los asientos laterales de esta primera fila no se otorgan a familias con niños, porque se suponen que están reservados para gente de gran movilidad y fortaleza media para no interrumpir el paso en caso de emergencia e incluso poder abrir estas pesadas puertas. Luego resulta que te encuentras a dos ancianos sentados en esos asientos ¿?
Si tenemos la suerte de que ese cambio de una sala a otra no tenga salida de emergencia, se pueden ocupar cualquiera de los 8 asientos incluidos los de las ventanas, pero lo normal es que estén en las salidas de emergencia. En ese caso solo podremos ocupar las cuatro centrales, en nuestro caso solemos solicitar tres asientos de la primera fila de las cuatro butacas centrales y dos de la segunda fila de las laterales que dan a una de las ventanas.
Una de las ventajas de esta primera fila es que una persona adulta y por supuesto un niño se puede tumbar perfectamente en el espacio que queda para los pies (que en esta primera fila es muchísimo), y si además tenemos un aislante de neopreno se puede llegar a dormir muy bien.
Otra opción si no conseguimos estas primeras filas es pedir unos asientos que tengan una butaca libre, normalmente cuando sacas la tarjeta de embarque, las operadoras saben perfectamente si hay una butaca vacía. Esto puede ser muy útil con niños, ya que si utilizamos nuestra butaca más la vacía, puede dormir un niño perfectamente. En nuestro caso esas dos butacas eran ocupadas por Hugo que dormía tumbado a pierna suelta. Al dormir Hugo en estas don butacas permitía que dejara libre el sitio de los pies de las mismas, eso posibilitaba que o Miguel o Pablo se tumbaran alternativamente en el suelo, ya que eran tres huecos de suelo libres (la de Hugo, la libre y la del propio Miguel). Como vemos en este caso una butaca libre es oro.

Pero, ¿como conseguir estos asientos de preferencia?

Casi todo el mundo saca la tarjeta de embarque el mismo día del vuelo, pero las compañías ofrecen la posibilidad de sacarlas 24 horas antes y algunas hasta 48 horas.
Esto requiere el esfuerzo y la disciplina de ir al aeropuerto un día o dos antes, pero la posibilidad de realizar un viaje largo con niños en las mejores condiciones merece el esfuerzo.
Cuando vamos a pedir los asientos ayuda muchísimo tener un plano del avión con todos los asientos y filas preferentes para ser más contundentes a la hora de pedir lo que queremos. Puede darse el caso que la operadora crea que un avión no tenga claro la ubicación de unas filas concretas, y que gracias a tu plano se oriente a la hora de darte esas filas.
En nuestro vuelo a China el avión era un airbús 330 industrie, la terminación interior del avión puede variar de unas compañías a otras, pero todos los aviones tienen esas primeras filas.

Hoy en día es mucho más frecuente sacar el billete electrónico, por lo que no hay un billete físico como tal, si no que es virtual. Uno se presenta en el aeropuerto da sus datos y ya está. Esto también permite sacar la tarjeta de embarque desde casa con toda la comodidad que esto implica.

Labels: , , , , ,

Friday, October 06, 2006

Beijing I (6/7/8-VII-06), 北京

2
Beijing I
El primer día en Beijing fue el de adaptación. Nada más llegar al aeropuerto nos salio un taxista ofreciéndonos el traslado hasta el hotel, regateamos y llegamos a un precio. Este sería el único día en que para un trayecto relativamente corto no esperaríamos nuestra fila correspondiente para coger un taxi oficial con su respectivo “Da biao” (puesta en marcha del contador). Esta segunda opción era mucho más barata., pero al ser el primer día y después de 11 horas de vuelo no nos pareció mala idea coger un servicio extra.
Después de dirigirnos al hotel y una vez instalados, salimos enseguida a la calle a explorar los alrededores. El calor era descomunal, aunque ya sabíamos que el verano Chino era sofocante.
Miguel Pablo y Hugo estaban alucinados de ver tanta gente montando en bici y aunque tambíen había muchos coches, ellos solo veían bicicletas y bicicarros.
Este primer día nos dimos un paseo hasta la plaza de Tiananmen y Ciudad Prohibida (que visitaríamos pasado mañana) para coger el aire a la ciudad. Por el camino pudimos comprobar la cantidad de gente que hay Beijing. 15 millones de habitantes es mucha población para una ciudad. Todo el mundo esta en la calle en china y a todas horas, en el suelo, andando, durmiendo, comiendo…
Nos acercamos hasta el puente de Mao y nos hicimos alguna foto y decidimos coger dos motocarros de vuelta al hotel.
Nos fuimos a comer a un restaurante normalito cercano al hotel, comimos todos por 6 euros. Sabíamos que comer en China era barato, pero no tanto. En este restaurante no tenían tenedores ni cuchillos, pero si cuchara china, de esas de mango corto. Con el pasar de los días cogimos una autentica habilidad manejando los palillos. De hecho no reclamábamos tenedores aunque los hubiera. En ningún sitio te ponen cubiertos porque casi nunca tienen. Los primeros días no era difícil ver salir de nuestra mesa algún trozo de carne, seta o lluvia de arroz con la consiguiente sorna de los chinitos de al lado, la verdad es que cogíamos los palillos como alicates. Nosotros veíamos que los chinos cogían los palillos por la parte de atrás, dejando mucha madera a la vista.
Con el tiempo empezamos a coger cierta destreza acercando el punto de agarre a la zona de pinzar la comida, como cuando alguien empieza a jugar al tenis y tiene el mango de la raqueta más corto para que su coordinación hacia el objeto móvil sea más fácil al estar la malla de la raqueta más cerca de la mano. Según pasaban los días nuestro agarre iría retrocediendo y nuestra pericia aumentando.
Después de comer nos fuimos al hotel a “descansar”, pues aunque los niños habían dormido bien en el avión, la paliza del viaje así lo aconsejaba. Un par de horas en el hotel con los padres tumbados mirando planos y los niños dándose almohadazos fue suficiente para emprender la marcha de nuevo.
Estuvimos dando una vuelta por unas callejas destartalas con puestos de todo tipo y luego nos fuimos a una zona moderna y comercial de Beijing, todo cerca del hotel, allí compramos un carrito de niño ya que cuando llegamos al aeropuerto estaban todas las maletas pero el carrito estaba missing. Este carrito nos serviría para llevar a Hugo en el momento en que se cansara. Ya no lo usaba hace años, pero en estos viajes son una bendición y puede ser la diferencia entre poder seguir adelante o no.
El primer día nos costo conciliar el sueño a Marga y a mi, de hecho tardamos bastante en dormirnos. Los niños sin embargo, como ya habíamos comprobado en otros viajes se adaptaron de una manera asombrosa a los cambios de horario, y allí estaban, durmiendo como troncos.
Al día siguiente nos levantamos relativamente pronto y en cuanto desayunamos abordamos nuestra primera aventura en China. Entablamos “conversación” con uno de los numerosos taxistas que suelen esperar a la salida de los hoteles y después de un regateo quedamos en 400 yuanes (40 euros). Por este dinero nos llevaría a ver la Gran Muralla China en la parte de Badaling (70 Km.) y la Tumbas de la dinastía Ming (50km.). La verdad es que era un buen precio porque esto significaba un coche a nuestro servicio durante prácticamente todo el día. El hombre no hablaba nada de ingles, pero con nuestro “libro de ruta” donde entre otras cosas figuraban los destinos escritos en chino y la ventaja de que los taxistas conocen nuestra numeración no había más que ponerse a regatear, casi siempre por escrito.
Según nos aproximamos a la Muralla el día se hizo más fresco y nublado, en parte debido a la zona montañosa. Cuando llegamos allí el taxista nos acompaño a la entrada, había dos posibilidades subir al teleférico a la parte alta de la muralla, situada en lo más alto de la montaña, o subir directamente desde abajo y por una fuerte pendiente por lo que no tendríamos las esplendidas vistas hasta llegar arriba. Al final optamos por el teleférico ya que nos subía a la zona más vistosa de la muralla y una vez allí podrías desplazarte por la misma lo que tú quisieras. Por otra parte los niños estaban entusiasmados con la idea de subir a la muralla a través del teleférico. Desde este se subía en paralelo a la muralla y la aproximación a la misma con unas vistas asombrosas era espectacular.
Una vez arriba nos dedicamos a recorrer los diferentes tramos de la muralla, algunos llanos y otros con pendientes descomunales, otras partes con torretas o construida encima de la misma roca.
Es verdad que la Gran Muralla es en lo que piensa la mayoría de la gente cuando le hablan de China, luego uno piensa que no será para tanto. Pero una vez allí es espectacular, a Marga y a mi se nos puso la piel de gallina de la impresión, y la verdad es que todos estábamos sobrecogidos en un primer momento por la enorme belleza y grandiosidad de la muralla.
Después de dos horas vagando por diferentes partes de la muralla, bajamos de nuevo en el teleférico. Una vez abajo trasteamos por las numerosas tiendas que hay y estuvimos a punto de comer en alguno de los restaurantes que había, pero el taxista nos insistió hasta un par de veces para que comiéramos cerca de nuestro segundo destino y así iríamos adelantando tiempo. Gran error puesto que alrededor de las tumbas no hay restaurantes sino unos seudo restaurantes donde los dueños salen a la carretera y hacen señales a los conductores para que entren a comer.
A uno de estos nos llevo el taxista y allí nos clavaron ya que la comida era carísima y a precio de oro y por su puesto sin carta. Al montar en el taxi le eche la bronca al taxista por llevarnos a un sitio tan caro y tan malo, y por su cara creo que se dio por enterado.
Moraleja: como casi todo el mundo hace las dos visitas (Muralla y Tumbas Ming) el mismo día, mejor comer en la muralla.
Después de comer nos fuimos a ver las Tumbas de las Dinastía Ming, menos espectaculares de lo esperado pero enclavadas en un lugar precioso.
Después de un día muy completo legamos al hotel al caer la tarde. Una vez duchados nos fuimos al Biangfang Kaoyadian, uno de los restaurantes con fama en el tradicional pato laqueado al estilo menlu acompañado de tortitas, cebolletas y salsa.
Las mesas son las típicas de muchos de los restaurantes chinos, grandes y redondas y en el centro a modo de círculo concéntrico un cristal circular de un metro de diámetro, que es donde se ponen las viandas y se puede girar para que todos los comensales tengan acceso a la comida.

Al día siguiente (9 de Julio) tomaríamos el tren Beijing-Pingyao a las 7:48 de la tarde. Por lo que antes de salir del hotel hicimos el Check out y dejamos el equipaje allí mismo, después fuimos a ver la Ciudad Prohibida.
Ciudad Prohibida
Llegamos alrededor de las 12 de la mañana, a esa hora hacía un calor monstruoso, ¿no he dicho que en china y en verano hace un calor mastodóntico? Bueno, el caso es que sacamos los billetes de entrada en uno de los patios de entrada que dan acceso a la Puerta del Mediodía. Desde allí entramos al gigantesco complejo de la Ciudad Prohibida propiamente dicho entre cientos de turistas chinos.
Nada más entrar te encuentras con otro patio o plaza gigantesca atravesada por cinco impresionantes puentes de mármol, al final de este patio se encuentra la Puerta de la Armonía Suprema.
Poco a poco y cargados de botellas de agua vamos viendo toda esta maravillosa ciudad: La sala de la Armonía Suprema, la de la Armonía Preservada y la de la Intermedia. La sala de la Gloria Literaria, Puerta de la Pureza Celestial, Palacio de la tranquilidad, exposiciones de bronces, cerámicas, arte, artesanía…
En fin el número de construcciones, salas, puertas y exposiciones es abrumador, y todo ello a cual más bello.
En un momento determinado Pablo, nuestro hijo mediano se queja del enésimo empujón que sufre de mano de “un chino”, al cabo de unos días nos dimos cuenta de que los habitantes de un país tan numeroso están habituados a un contacto físico mayor que en otros países, como no hay filas están acostumbrados al mogollón, al grupo prieto y “arrejuntao” cuando están en sitios con multitud de gente, y al grupo prieto delante de las taquillas, estaciones, restaurantes de comida rápida…Digamos que su espacio vital es un palmo más corto que el nuestro. Te cruzas con tres que vienen de frente en una acera, y aunque halla sitio de sobra, es posible que roces. Son muchos y no lo hacen con mala fe. Por otro lado su discreción es proporcional a su espacio vital. Entras en un mercado, y allí están mirándote por encima del hombro a ver que narices come y compra un “lowei” que es como llaman a los extranjeros en China. En cierta ocasión al coger una marca de leche concreta de una estantería una mujer de mediana edad que me estaba observando y llevaba un rato fisgándome, cambió su elección por la mía. La verdad es que yo había escogido esa marca por que venia en el envase el Campeón Olímpico de 110 metros vallas Xiang Liu y el Baloncestista de NBA Yao Ming. Me dije si tienen dinero par patrocinar a estos debe ser medianamente buena.

Bueno, vuelvo a la Ciudad Prohibida. Al final todo el eje de la visita discurre desde el Norte en la Puerta de la Paz Celestial o de Mao, llamada así porque en ella hay un gran retrato del Expresidente de la Republica Popular China, hasta la puerta Sur o Puerta del Valor Militar Divino. Todo el entramado termina en los extraordinarios Jardines Imperiales, con sus zonas de agua y arboladas que se agradecen después de la Chicharrera anterior.
Los niños disfrutaron bastante de la visita y atendieron con interés las explicaciones que les íbamos dando. Hugo, el peque, se quedo muy impresionado con la exposición de armas con sus arcos y armaduras Chinas. Disfrutó sobre todo corriendo y bajando rampas, escaleras, e intentando subirse alguno de los leones, tirando piedras en las vasijas de bronce gigantes y desmenuzando magdalenas en un estanque de carpas naranjas.

Cuando salimos de la Ciudad Prohibida nos fuimos a comer, no deberíamos perder demasiado tiempo ya que a las 7:48 salía nuestro tren a Pingyao. Los billetes de este tren los habíamos reservado y comprado por Internet desde España, ya que al llegar a Beijing tendríamos solo tres días para sacar los billetes y con tan poco tiempo es fácil quedarte sin ellos.
Cuando vinieron el día anterior a entregarnos los billetes al hotel como habíamos convenido, vimos que los billetes eran de litera dura. Nosotros rellenamos un cuestionario en el elegíamos la opción de escoger litera dura en el caso de que no hubiera blanda, así que en esta ocasión nos tuvimos que conformar con la primera.
De todas formas no habría nada que nos echara para atrás. Después de todo sería una aventura más.
En China hay trenes que solo tienen litera blanda o asientos, luego hay otros con los dos tipos de literas, asientos y sin asiento. El inconveniente de la litera dura no es la dureza del colchón, sino la poca intimidad que te deja el que todas las literas estén abiertas al pasillo del vagón en grupos de seis (como se ve en la fotografía).
Para dirigirnos a la estación cogimos un taxi, según nos aproximábamos vimos las gigantescas proporciones de la estación de trenes de Beijing, en una ciudad de 15 millones de habitantes, estas estaciones son como pequeñas ciudades.
Nada más entrar nos adentramos en un gran hall como dos campos de fútbol lleno de paneles luminosos escritos en chino, eso si los números de trenes venían también en nuestra numeración. Allí estaba el 2519 que hacia el trayecto Beijing- Hancheng en 17,30 horas, nosotros nos bajaríamos en Pingyao en 11 horas, ya que llegábamos a las 6:56 de la mañana.
Poco a poco fuimos avanzando por esta macro estación, una puerta grande a la izquierda con un cartel de nuestro numero de tren, indicaba que allí estaba la “sala” de espera para bajar al andén. Al entrar en esta sala gigantesca vimos que estaba dividida en dos partes, la izquierda con una “fila” de 10 metros de ancho y unos 80 de largo toda llena de chinos que era la nuestra, y otra “fila” igual a la derecha para otro tren.
Allí estábamos nosotros con las tres mochilas grandes, las tres pequeñas una maleta de ruedas, y el carro de Hugo. Por cierto no lo he dicho pero en China no se ven carros de niño, sencillamente porque van andando o porque van cogidos. En una ocasión que estaba lloviendo y le pusimos la capota de plástico transparente miraban al carro como si hubieran visto una nave espacial.
Bueno, sigo con mi relato, en aquella estación la pregunta que nos hacíamos era si tendríamos que meternos en ese amasijo de “fila” y apretujarnos hasta que pudiéramos entrar, o esperarnos hasta que hubiera pasado el último. Bueno nosotros estábamos dispuestos a lo primero.
Estábamos situados a un lado de la fila aproximadamente por la mitad, y en el otro lado teníamos la fila del otro tren, en ese momento estábamos en el centro de la sala y las dos filas con cientos de chinos miraban a nuestro grupo tan singular. Y no era una impresión subjetiva sino que miraban descaradamente, se daban la vuelta para hacerlo y ladeaban las cabezas par poder ver a través de los otros pasajeros, Pablo había cogido la manía de devolverles la mirada con el mismo o redoblado descaro con un leve adelanto de cabeza y estiramiento de cuello, esto bastaba para que algunos dejaran de mirarnos o para que se rieran abiertamente. Tampoco nos importaba demasiado.
En un momento dado le dije a Marga que me iba a hablar con la pareja vestida de uniforme encargada de abrir las puertas de bajada a los andenes, a ver si así nos dejaban bajar antes. Los niños se morían de vergüenza. ¿pero como vas a hacer eso?, se van a enfadar todos los chinos. Después de explicarles a los “revisores” lo que pretendía sin mucho éxito, llame a Marga y los niños para que se acercaran a mi y su presencia hiciera presión. En cuanto vieron a los tres niños no dudaron en dejarnos pasar. En un momento nos abrieron la puerta lateral y nos indicaron las escaleras de bajada al andén.
Como veríamos a lo largo de nuestro viaje en algunos aeropuertos, en realidad muy pocos, dejaban embarcar primero a las familias con niños, gente impedida o muy mayor, como es costumbre en muchos países para eliminar algunos minutos de espera, facilitar la entrada a la gente con menos movilidad y evitar aglomeraciones peligrosas.
En las estaciones de tren esto no estaba contemplado. Pero nuestra intención era facilitar las cosas a nuestros peques, sobre todo cuando lo que tienes delante es de todo menos una fila ordenada.

Al llegar a nuestro vagón, vimos que en nuestro compartimento de seis literas sin puerta nos habían correspondido las cuatro de arriba. En los compartimentos de al lado se habían instalado familias de chinos, todos muy simpáticos con los que pronto entablamos “conversación”; un poco más allá vimos una pareja de chicas holandesas.
Al poco rato llegaron los que serían los inquilinos de las literas de abajo, dos chinos de mediana edad que venían con un tercero que tenía cama en otro compartimento, pero que se sentaba con estos en las literas de abajo antes de dormir.
Allí Hugo bromeaba con todo el mundo y todo el mundo con el, iba escalando todas las literas que podía y se escondía en las más altas ante las risas de todo el vagón. Mientras nuestros tres “huéspedes nos hacían preguntas y nosotros a ellos a través de la guía chino –español.
Las literas duras no tenían incluida la cena, pero de vez en cuando pasa una revisora con un carrito de espagueti, fruta y bebida. Nosotros habíamos cenado ya. Además teníamos provisiones de frutas, frutos secos y galletas para reponer fuerzas.
A las 10 de la noche prácticamente todo el mundo estaba dormido o en silencio, se apaga la luz general y la música de ambiente y la gente se relaja. Pero nuestros huéspedes comían, espaguetis, más espaguetis, pepinillos que cortaban en rodajas y se lo comían tal cual, una cerveza, otra, otra más (de esas de 800 mililitros). Poco a poco se fueron animando y lo cigarros caían uno detrás de otro. Ya habíamos comprobado como los chinos fuman en todos los sitios, ascensores, autobuses, restaurantes…
“Vaya mala suerte, un vagón lleno de gente normal y nos han tocado los más ruidosos y contaminantes”. Antes de partir había intentado sin éxito cambiar los billetes de litera dura a litera blanda (cuatro camas en compartimento cerrado), algo que se puede hacer pagando la diferencia de precio, pero no quedaban plazas libres.
Después de aguantar un poco más a nuestros ruidosos vecinos y ante la queja de Pablo de que le picaban los ojos, me baje de la litera y abrí de un golpe seco las dos ventanas que había a cada lado del tren. A esas horas y a la velocidad del tren, junto con el aire acondicionado el frío se apoderó de todos. Los “huéspedes enseguida captaron el “mensaje”, me miraron e inmediatamente apagaron los cigarros y dejaron la conversación, haciendo gestos con las manos indicando que dejaban sus asuntos.
Los chinos me han demostrado más de una vez que son gente amable y comprensiva. Hay que pensar que hace dos días, como aquel que dice, en España fumábamos en todos los lados, aulas, ascensores, andenes de metro, trenes, aviones y autobuses con zona de fumador… Ellos de momento van a otro ritmo y no pretendemos cambiar sus costumbres ni somos quien para ello, pero se agradece el gesto de tolerancia aunque sea bajo presión atmosférica ventanil.

Labels: , , , , , , , , ,

Thursday, October 05, 2006

Pingyao, ¡Oh Pingyao! (9-VII-06) 平遥

http://viajarconnenesachina.blogspot.com/
3

Pingyao 平遥
El tren Beijing-Hancheng con parada en Pingyao a las 6:30 de la mañana acababa de llegar a nuestro destino. Lo primero que hicimos nada más bajarnos, fue dirigirnos a la taquilla de la estación a comprar los billetes Pingyao-Xian para esa misma noche en litera blanda. Teníamos pensado pasar un solo día en Pingyao, sería el único destino donde estaríamos tan poco tiempo. Nuestra media era de 3 días por ciudad o pueblo y por otra parte habíamos leído en algunos foros que Pingyao se veía en un día.
Al llegar a la taquilla y pedir los billetes en litera, la taquillera nos repetía como un autómata “no bed”. Ya sabíamos que en el tren que hacía el recorrido Taiyuan-Quinjian con parada en Pingyao a las 19:41 y nueva parada en Xian a las 6:30 no tendríamos posibilidad de adquirir litera en una estación de paso como Pingyao, ya que solo se puede comprar en la de origen(Taiyuan), de todas formas lo intentamos. La otra posibilidad era comprar los billetes en los hoteles, donde curiosamente si se podía.
Según nos alejábamos de las taquillas una voz femenina nos llamo: do you want ticket of train? Esta mujer era la propietaria de un pequeño hostal ubicado en la zona antigua de Pingyao y nos ofrecía literas blandas, por supuesto a un precio superior. Después de un regateo llegamos a un acuerdo tras el cual nos ofreció hospedaje. Nos montamos en dos motocarros y llegamos a su hostal donde aprovechamos para desayunar y dejar las maletas. En principio habíamos pensado coger alguna habitación para descansar unas horas, pero viendo que estábamos descansados, con ánimos y con ganas de ver lo que nos ofrecía Pingyao, nos lanzamos a explorar la parte antigua.

Ya cuando cruzamos con los motocarros la muralla de la época de la dinastía Ming y de 6 Km. de longitud, nos dimos cuenta de la belleza extraordinaria de esta población.
Es una ciudad típica de la Etnia Han de 2700 años de antigüedad en perfecto estado de conservación, cuya planificación urbanística compuesta de 4 avenidas 8 calles y 72 callejones y la Torre de la Campana en el centro, unido a su estilo arquitectónico convierten a Pingyao en un ejemplo singular de la China Imperial.
Durante las dinastías Ming y Quina fue una prospera ciudad mercante y cuna del comercio en China. Pingyao fue declarada en 1997 Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Dejamos el hostal y nos lanzamos por Nan Dajie, la calle principal dentro de la zona amurallada. A esas horas (7:30 de la mañana) chispeaba ligeramente y resulto una experiencia extraordinaria recorrer sus calles desiertas, solo “salpicadas” por algún carretero y poco más. Las construcciones de casas bajas con un estilo único, permitian asomándose con discreción, ver unos patios preciosos con gente haciendo sus tareas caseras. Hay que recordar que a unos kilómetros de Pingyao se encuentra la casa con patio de la familia Qiao con 6 patios y más de 330 habitaciones , donde se rodó la película “La linterna Roja”.
Poco a poco fueron apareciendo lo habitantes ante las puertas de las casas, niños jugando, mujeres…
Después de una buena vuelta por los callejones secundarios volvimos a Nan Dajie, y lo que antes era una calle desierta y mojada por la lluvia con un brillo que la hacía aun más hermosa, se estaba convirtiendo en una calle bulliciosa y rebosante de vida. Las tiendas de antigüedades en Pingyao empezaban abrir junto a pequeños restaurantes, templos…
En mi opinión lo mejor que se puede hacer en Pingyao es callejear, ver gente, observar sus costumbres, hablar y reír con ellos, seguir callejeando, ver como desayunan y comen sentados en el escalón de la puerta, como secan sus mazorcas de maíz al sol en las puertas de su casa, como juegan a las cartas ellos y ellas al atardecer, como circulan en bici los mayores y los pequeños, como van a hacer recados los niños a primera hora de la mañana, como pasean los abuelos, como compra la gente en las tiendecitas de comestibles, como hacen sus bollos de pan, sus tortas de arroz y harina, como los sacan de sus “hornos” de barro, como los mantienen calientes con un sistema de de sucesivas cestas hechas de trenzados de hojas…
En fin una ciudad para los sentidos, con otro ritmo, para saborear cada segundo, para beberla en pequeños tragos, su arquitectura espectacular y sencilla a la vez, sus farolillos rojos en todas partes, los hombrecillos con su mulilla en las calles periféricas.
Cuanto aprendieron los niños y cuanto preguntaron de todo lo que veían. Mucha gente se paraba e intentaba hablar con nosotros, y más o menos entre señas y la guía de conversación conseguíamos entendernos algo.
Después de unas dos horas callejeando decidimos homenajearnos con un buen almuerzo y nos metimos en un pequeño restaurante con carteles en diversos idiomas que hace esquina al final de Nan Dajie. Allí nos comimos unas suculentas tostadas con huevos fritos, zumo y un café en condiciones. El aspecto del restaurante con vigas de madera por dentro al estilo rustico, invitaba a entrar y permanecer en el un buen rato.
Mientras Marga y yo saboreábamos el café, los “peques” trasteaban entre las mesas, ya que en ese momento éramos los únicos clientes. En un momento dado, y ante algo que escuchó en la calle, Pablo grito : ¡Ay va españoles!, salimos a la puerta porque solo habíamos visto una pareja de españolas en la Ciudad Prohibida y desde entonces ninguno más. “Casi” dijo una voz femenina desde fuera, una mujer de nuestra edad (unos 40 años) apareció ante nosotros acompañada de otros dos amigos. El “casi españoles” venía a cuenta porque eran de Cataluña, yo ante tal declaración de intenciones le dije lo primero que se me vino a la cabeza, que nosotros nos sentíamos de todos los sitios incluidos los países que habíamos visitado y nos faltaban por visitar
Luego Pablo me pregunto que habían querido decir con eso del casi y tuve que explicárselo más tarde como pude.
Al fin y al cabo solo la casualidad hace que uno nazca en una aldea Africana o en New York. Tampoco me molesta que la gente tenga mucha afinidad por el terruño y lo reivindique como símbolo de identidad o diferenciación. Luego le aclaré a Miguel y a Pablo que una cosa que se aprendía en los viajes es a amar a todos los pueblos, a no ver diferencias donde no las hay, a comprender sus puntos de vista, a desprenderse de lo que “traemos y llevamos” a la espalda y entender sus posturas. Es posible que si yo hubiera nacido en otra región de España sería más propenso a pensar en mi diferenciación con respecto a otras o incluso con respecto al país entero, ya que la estadística así lo señala y no siempre es fácil salirse de los caminos trillados.
Estos tres amigos estuvieron un buen rato hablando con nosotros y cambiando impresiones y resultaron ser muy simpáticos y amables. Dos horas más tarde nos los encontraríamos y se empeñaron en regatear para Marga una camisa China, nos dieron primero unas lecciones teóricas que nosotros aceptamos con cortesía. “Hay que ofrecer la cuarta parte de lo que te piden”, y luego nos hicieron la demostración práctica comprando la blusa para nosotros con regateo incluido. ¡Qué majos!

Después del almuerzo decidimos ir al Templo Taoísta de Shuanglin a 7 Km. de Pingyao, con estatuas de las dinastías Song, Yuan, Ming y Ping. Cuando llegamos allí en motocarros nos sorprendió gratamente la variedad de figuras que había a cual más espectacular, que unido a la soledad del Templo, prácticamente vacío, le daba una atmósfera aun más mística.
Cuando acabamos de ver este templo imprescindible si se pasa por esta ciudad, volvimos a Pingyao a comer en el restaurante del almuerzo, esta vez dispuestos a saborear los mejores platos que ofrecía a la tierra. Nos pusieron música española y aprovechamos para mandar algún correo en un ordenador que había en la sala.

Volvimos al hostal donde teníamos las maletas por si Hugo quería dormir. Allí nos ofrecieron una cama gratis por si querían dormir los niños, pero estos no estaban por la labor, así que estuvimos allí un buen rato tomando te con un licenciado en historia americano, un Danés que hablaba algo de español porque había trabajado un año en cuba y una germana rapada y tatuada hasta la medula.
Estos turistas llevaban varios días en este hostal y se habían contagiado del Tempo y la tranquilidad de Pingyao. Allí estaban viendo “El tercer Hombre” basada en la Novela de Graham Greene y protagonizada entre otros por el fabuloso Orson Welles.
Era una escena curiosa, en un salón pequeñito del hostal, de unos 15 metros cuadrados, estábamos una pareja de españoles con tres niños viendo el Tercer hombre y tomando te con los personajes antes citados, más la jefa del hostal, su marido y una hija de unos 14 años.
Este descansito nos animo a callejear una vez más y empaparnos de nuevo de las calles y gentes de Pingyao. Unos metros más allá, un grupo de unas 10 mujeres bailaba y ensayaba una coreografía que Hugo se empeñaba en imitar pero con más adorno, después de esta se quedo frito en el carro durante una hora y media.

A las 7:41 de la tarde tomaríamos el tren Pingyao- Xian, procedente de Taiyuan y con final de recorrido en Qinjian, llegaríamos a Xian a las 6:30 de la mañana.
Pasamos nuestras últimas horas comprando comida y bebida para el viaje, poniendo nuestros nombres en chino y español en un grano de arroz encapsulado en metacrilato o similar y que hacía las veces de colgante.
A las 7 estábamos en el andén junto a unos cuantos turistas chinos y otros extranjeros.
El tren ya venía casi lleno desde Taiyuan. Cuando subimos al mismo entramos en nuestro vagón y compartimento privado con cuatro camas y una puerta.
En cuanto entraron los niños empezaron a subir y bajar por las literas mientras Marga y Yo colocábamos las cosas y poníamos un chubasquero prendido con bolis en la rejilla de aire acondicionado que salía del techo con una fuerza descomunal y no se podía regular.
Esta noche comeríamos los espaguetis al curri chinos que traía el revisor regados con una Sintao. Atrás quedaba la que sin duda fue la ciudad que más huella nos dejó y más nos emocionó de toda China. Hubo otros pueblos y otros paisajes pero no calaron tan hondo como Pingyao.



Labels: , , , , , ,

Wednesday, October 04, 2006

Xian (10/11/12-VII-06) 西安

http://viajarconnenesachina.blogspot.com/
4
Xian 西安
Llegamos a Xian a las 6:30 de la mañana, siempre con la puntualidad precisa de los transportes chinos. Allí teníamos reservado con http://www.sinohotel.com/. Nada más bajarnos del tren, nos abordo un hombre ofreciéndonos un hotel. A estas alturas de viaje estábamos abiertos a todo dada la enorme seguridad y confianza que da China a los viajeros. Me enseño el catálogo del hotel y me indicó en el mapa donde estaba. Vi que estaba dentro de la zona amurallada que es más céntrica y más cercana a los lugares turísticos, además nos ofrecía transporte al hotel gratis. Le pregunte por el precio y era mejor que el que teníamos reservado. Al final terminamos aceptando.
El hotel resulto ser nuevo y magnifico y con desayuno incluido. Nada más dejar las maletas en la habitación me baje a recepción con el mismo hombre que nos había llevado al hotel, como este tenia ticket service, no me fue difícil conseguir billetes de avión para Guilín para tres días después. Saque mi “libro de ruta” donde tenía los números y horarios de vuelos y le señale el de Xian-Guilin de las 10:40 de la mañana con la compañía Hainan Airlines. Fuimos a la oficina y al momento tuve los billetes con el mismo precio que el que ofrecía la pagina Web de los vuelos.
En cuanto gestionamos los Billetes salimos a ver la ciudad.

Dos Siglos antes de que Homero escribiera la Iliada y la Odisea (y la fundación de Roma), Xian era la ciudad del mundo clásico.
Las Murallas de Xian tienen un perímetro de 14 Km. 12 m de altura y una anchura de 12-14m en la parte alta y de 15-18m en la baja.
Nos dirigimos primero a la Torre de la Campana construida durante la época de la dinastía Qing en el siglo XIV. Allí estuvimos un buen rato explorando sus diferentes plantas. Después nos dirigimos a la Torre del Tambor, justo detrás del Barrio Musulmán, es un torre muy divertida para los niños, llena de tambores gigantes en la primera planta, incluso se pueden tocar tanto con las manos como con las baquetas.
Por la tarde fuimos a ver la Gran Mezquita de Xian en pleno barrio musulmán, construida con estilo arquitectónico chino y en un entorno ajardinado, en mi opinión imprescindible por su belleza. Esta Mezquita esta en pleno Barrio Musulmán que es precioso, con estrechas callejuelas de viejas casas de adobe, carnicerías, fabricas de aceite de sésamo, puestos de todo tipo, tiendas coloristas, puestos de comida, Kebac, todo tipo de carnes ensartadas en pinchos, cangrejos de río…
El paseo por el Barrio Musulmán es una experiencia que nadie se debe perder.
En el mercadillo de este barrio compramos un par de mochilas North Face de tamaño mediano por 50 yuanes (5 euros) cada una. A los niños les compramos algunas camisetas de Tintín con caracteres chinos y algunas monedas antiguas chinas.
Cuando íbamos mirando puestos Hugo y Pablo descubrieron que en muchas tiendas tenían chicharras enjauladas. Pensábamos que lo del grillo o chicharra en una jaula era parte de la mitología o fábulas chinas, pro allí estaban.
Hugo dijo: “mira como el de Mulán”. Nos acercamos a uno y el tendero nos bajó la jaula para que lo viéramos de cerca. Después de un rato en silencio, Hugo y Pablo estaban encantados pudieron apreciar como la chicharra emitía su característico “canto”, frotando las alas.
Al día siguiente salimos temprano en el coche “alquilado” para toda la mañana por 250 yuanes (25 euros) a nuestro anfitrión en Xian, el mismo que nos fue a “recoger” a la estación. El objetivo era el Ejercito de Guerreros de Terracota 兵馬俑 de 2000 años de antigüedad que montan guardia ante la antigua Necrópolis Imperial, en concreto estaban enterrados para proteger al primer emperador Qin (Qin Shi Huang).
Antes de ir a ver a los Guerreros fuimos a ver la localización original de la Tumba de Qin Shi Huang o primer Emperador Qin, hoy en día no queda más que un montículo de lo que debió ser un gran mausoleo. Sin embargo se celebran por la mañana festivales de música y danza con grandes caracterizaciones y disfraces de todo tipo y utilización caretas de diversos animales. Estas danzas hicieron las delicias de nuestros “peques” absortos ante la vistosidad de la coreografía llena de sensualidad y a la vez vigorosidad.
Después de visitar la tumba de Qin Shi Huang fuimos a ver el Ejército de Guerreros de Terracota.
En 1972 unos campesinos descubrieron una cámara subterránea de barro y madera que contenía miles de soldados de terracota a tamaño natural con sus caballos y en formación de batalla, arqueros, ballesteros, infantería, armada con lanzas, picas…
De 35 carros solo queda alguno.
El complejo tiene una entrada a la que se llega después de andar unos 700 metros por unos senderos ajardinados, a la entrada te ofrecen llevarte hasta la misma puerta en unos coches eléctricos a cambio de unos cuantos yuanes, nosotros rechazamos los coches y vamos andando, el calor en ese momento es descomunal y mucha gente opta por los coches eléctricos. Después de pedir nuestras respectivas entradas y debido a un mal entendido solo me dan dos entradas de niño que valen 3.5 euros cada una, las de adulto eran 7 euros. Marga me dice que compre el resto de las entradas, pero antes decidimos hacer un experimento e intentamos pasar por los tornos, le entrego las dos entradas al que pica los billetes entre la multitud de gente que esta entrando, me mira sorprendido y me dice mientras nosotros vamos pasando “only two”, yo le digo “ticket for all family” y sigo andando, me pica los ticket y nos ahorramos tres entradas, dos de adultos y una de niño.
Dentro del complejo hay cuatro divisiones claras: La cámara principal y más grande, luego otra cámara grandísima pero menos que la anterior, el museo donde se encuentran fotos, una retrospectiva de las excavaciones y su historia y un par de carros de bronce de extraordinaria belleza. Y por último una tienda donde se pueden adquirir todos aquellos recuerdos relacionados con los guerreros.
Los niños tenían muchas ganas de ver el gran ejercito, les habíamos leído la noche anterior la historia de estos hombres de barro, y cuando entramos a la gran cámara de 210 metros de largo y 60 de ancho pudimos ver sus caras de autentica sorpresa, la verdad es que nosotros también estábamos sorprendidos, en esos 12600 metros cuadrados había todo un ejército en tamaño natural y en posición de batalla que parecía andar hacia nosotros, el hecho de que la entrada este unos cuatro metros por encima de los guerreros acentúa esta sensación. Los tres niños estuvieron unos segundos sin decir ni una palabra, Marga y yo nos miramos con gesto cómplice, el silencio se rompió cuando Hugo pregunto a pleno grito “son de verdaaaad”.

Por la tarde estuvimos callejeando por la zona moderna de la ciudad y terminamos de nuevo en el atractivo Barrio Musulmán.
Al día siguiente nos presentamos en el aeropuerto de Xian una hora antes del despegue, era nuestro primer vuelo en China. Cuando intentamos facturar el equipaje nos dicen que nos dirijamos a un mostrador de otra compañía, ante nuestra extrañeza nos dirigimos donde nos dicen y allí había un montón de gente, como siempre sin hacer cola e intentando que les cambiaran los billetes. Al momento comprendí que nuestro vuelo se iba a efectuar con otra compañía por el motivo que fuera. Así que escalé posiciones en el pelotón de gente(a estas alturas era todo un experto en estos menesteres), “toque” mostrador y me atendieron en tercera posición después de insistir de manera machacona al hombre que despachaba. Seguramente había billetes para todos pero por si acaso había que espabilarse.
Después de este primer vuelo no tendríamos ningún contratiempo más en los tres vuelos internos posteriores.


Fotos de:

Los Guerreros de Terracota

Torre de la Campana y el Tambor

Fotos urbanas

Del Barrio Musulmán y recinto de la Mezquita

Labels: , , , , , , , , ,

Tuesday, October 03, 2006

Guilín 桂林 y sus montañas. Camino de Yangshuo 阳朔 (12/14/15-VII-06)

http://viajarconnenesachina.blogspot.com/
5
Guilín 桂林 y sus montañas. Camino de Yangshuo 阳朔

Después de una hora y media de vuelo llegamos a Guilín vía Xian, cogimos un taxi hasta el hotel Guilín Bravo con el taxímetro en marcha (Da biao) por supuesto.
Según circulábamos por la carretera hacia Guilín empezamos a ver las increíbles formaciones montañosas de esta preciosa ciudad. Miles de montañas verdes y densamente pobladas de formas increíbles, descrita por poetas y retratada por pintores.
Llegamos al Guilín Bravo y nos instalamos en una habitación que daba a un lago, en cuanto nos duchamos fuimos a sacar los billetes de avión para el vuelo Guilín -Chongqing en el Tikects service del hotel.
El plan de Guilín consistía en un primer día en esta ciudad, un segundo día donde navegaríamos por el río Li desde Guilín a Yangshuo, en esta ultima población teníamos hotel reservado y estaríamos hasta el medio día del tercer día, luego volveríamos en autobús hasta Guilín. El cuarto día iríamos a ver los Bancales de arroz y el pueblo de Longshen, y esa misma noche volaríamos a Chongqing a las 10:40.
Nada más comer nos fuimos a ver el Pico de la Belleza Solitaria, justo en el centro de la ciudad y con una altura de 152 m. La subida se hace a través de una escalera empinadísima, cuando llegamos teníamos las camisetas y los pantalones empapados de sudor, nuestro aliado en China, la botella de agua mineral, siempre debería estar a nuestro lado. Una vez arriba las vistas son maravillosas y dan una idea de la distribución de la ciudad siempre a orillas del Li. Desde arriba se veían todas las montañas calizas recubiertas de vegetación, el río, sus ramales y diferentes lagunas de la ciudad. Al pie de este pico se halla el palacio de Wang Cheng del S. XIV
Como siempre Miguel y Pablo subieron y bajaron las escaleras corriendo, a Pablo se le oía quejarse porque su hermano no le esperaba, mientras Hugo Iba a ratos subiendo a su aire y a ratos en mis hombros.
Cuando bajamos de la montaña nos dirigimos a una zona moderna de la ciudad y estuvimos callejeando y viendo el ambiente de la misma.
Al caer la noche vimos la enormidad de mosquitos y toda clase de insectos que esta ciudad era capaz de albergar. En el sur de China se aguantan unas temperaturas diurnas y nocturnas que hacen que cualquier ciudad del sur de España parezca nórdica.
Esta particularidad de muchas ciudades chinas eran un entretenimiento más para los niños, sobre todo para Pablo y Hugo que pudieron observar durante todo el viaje la variedad de libélulas, algunas de tamaño pájaro como las que había en Hong Kong, escarabajos de extraño aspecto, y mil especimenes de mariposas, las más llamativas unas negras que eran como la palma de la mano, todo esto unido a la multivariedad de carpas de toda clase de colores que habitaban los ríos ,estanques y parques de China.
A la puerta de algunas tiendas tenían sacos de hormigas tostadas, un día una tendera nos ofreció “unas pocas” y las probamos. La primera impresión era agradable, como Kicos tostados, aunque luego aparecía el sabor amargo de estos insectos. Ya habíamos visto que muchas partes de China venden todas clases de “bichos” para comer como lagartijas secas tipo arenque, babosas, sapos, en fin toda una variedad culinaria.














Después de nuestra estancia en Yangshuo y visita a Longsheng que cuento más adelante, aprovechamos nuestro último día en Guilín antes de ir al aeropuerto para ver la famosa formación rocosa en forma de elefante que da al rió Li. Para verla de cerca hay que pagar entrada y se tiene acceso a un parque ajardinado que da acceso a la montaña que puede ser vista tanto por arriba como por dentro, y sobre todo la parte más famosa que es la que hace de caverna y da lugar a la trompa y la cabeza.



Labels: , , , , , , , , , , ,

Monday, October 02, 2006

El inolvidable rio Yulong 遇龍河 (13/14-VII-06)

http://viajarconnenesachina.blogspot.com/

6
El inolvidable río Yulong 遇龍河
http://wwwviajarconnenes.blogspot.com/Seguramente unos de los recuerdos más intensos de China sea nuestra incursión por el río Yulóng. Cuando llegamos a Yangshuo desde Guilín aquello nos pareció el paraíso.
El viaje desde Guilin en uno de los barcos abarrotados de turistas nos dejo un regusto agridulce, dulce por las imágenes maravillosas que el río Li ofrece a su paso por las montañas de increíbles formas y belleza sobrecogedoras, y agrio porque habíamos roto nuestra paz al margen de las hordas de turistas occidentales (muy difícil de ver en China). Aun así mereció la pena este trayecto.
Muchos de los turistas que viajaban en los numerosos barcos hacia Yanghsuo se quedarían en este pueblo una hora y luego volverían en autobús hacia Guilin, que era a lo que daba derecho el pasaje en barco, o a lo que estaban predeterminados todos los que viajaban por agencias hasta Guilin y les ofrecían la excursión opcional ( tres horas en barco, una hora viendo el pueblo y una hora y media de vuelta en autobús) .
Pero nuestros planes eran otros, habíamos reservado hotel en Yangshuo y en cuanto pudimos alquilamos dos barcas de bambú para navegar por el río Yulóng, mucho más impresionante por su discurrir solitario(en la foto Pablo nadando conmigo) .
Alquilamos las embarcaciones, y para ello nos subieron en coche 40 minutos río arriba. Allí embarcamos en lo que sería un trayecto Mágico de 2 horas río a bajo en solitario solo acompañados de otras barcas de bambú los últimos 20 minutos donde embarcaban los lugareños para pasar la tarde.
En los 5 primeros minutos Pablo (10 años) y Miguel (13) se habían quedado el calzones, al rato todos los miembros de la familia estábamos nadando río abajo. Los primeros en animarse fuimos Pablo y Yo (papa Miguel Ángel), enseguida se animó Hugo (4 años) que no paro de tirarse desde la barca al río en las dos horas que duro el trayecto, luego Miguel y finalmente Marga (mama Marga).
Los barqueros nos dejaron manejar lar barcas con sus pértigas, aunque como ya intuíamos no era tan fácil como parecía.
En fin una tarde inolvidable en los alrededores de Yanghsuo.
Al día siguiente alquilamos una pequeña barca motora conducida por una experta nativa, río arriba por el Li en dirección al pueblo de Fuli, pero esta es otra Historia…




















Yueliang Shan (Colina de la Luna)月亮山 y el pueblo de Fuli 福利
El segundo día en Yangshuo 陽朔 después de desayunar me baje al embarcadero y deje a Marga y los niños en el Hotel, después de trastear media hora, conseguí apalabrar una pequeña motora que nos llevaría a medio día al pueblo de Fuli. Antes teníamos que visitar Yueliang Shan (la Colina de la Luna), una montaña en cuya cima hay un agujero en forma de Luna.
Llegamos allí alquilando uno de lo numerosos microcoches de múltiples asientos que pululan por Yangshuo. Una vez allí y después de pagar los respectivos 10 yuanes por cabeza (casi siempre tres tickets por los 5 miembros de la familia), aparece un camino de piedra que enseguida se convierte en una gran escalera. Nada más empezara andar nos asaltan muchas mujeres ofreciéndonos bebidas que rechazamos por que ya llevábamos.
Aun así nos siguen parte del trayecto que se supone que es de una hora, pero nosotros realizamos a todo trapo con Hugo en mis hombros en unos 15 minutos. Las “serpas” de Yueliang Shan nos siguen unos 5 minutos con sus botellas de agua. Al final solo una nos acompaña hasta la cueva, aunque una vez en la cima aparecen nuevas mujeres.

El esfuerzo ha merecido la pena y las vistas son realmente increíbles. Después de unas fotos subimos a la parte de arriba de la cueva (otros 10 minutos), este ultimo trayecto nos lo podíamos haber ahorrado ya que no se mejoran las vistas y la higuera de 1500 años que en la “LOLI” Planet sitúan por la cima no esta realmente allí sino en otra zona.
Al final compramos varias botellas de agua a la serpa que nos acompaño toda la subida mientras ella me abanica diciendo repetidas veces hot, hot y Hugo se queja por que a el no le abanican. Nuestra serpa en un alarde solidario decide que repartamos nuestra compra entre todas las mujeres y le compremos una botella a cada una, como así hacemos, además esta vez decidimos no regatear.
Es increíble como estas mujeres se ganan el dinero vendiendo sus bebidas y subiendo no una, sino repetidas veces a esta montaña, algunas de las mujeres rozaban los 70 años y gozaban de una gran fortaleza.
La bajada la realizamos rápidamente y Pablo y Miguel tienen todavía ganas de bajar corriendo.
Por cierto, los supuestos forajidos de esta zona no aparecieron, y en estos momentos parece una zona segura.
A la vuelta compramos agua, fruta, yogures bebibles y unas galletas antes de embarcarnos en nuestra pequeña motora hacia Fuli.
El viaje a través del rió Li y con los pies en remojo se hace agradable además Pablo consigue su propósito de conducir la motora.




Pablo "Capitán.

Miguel, Pablo y Hugo con niños de Fuli.

Hugo bañandose

El pueblo de casas de piedra y caminos empedrados es algo menos “pintoresco” de lo que esperábamos, vemos un grupo de unos 10 alemanes a los que conducen a una casa típica del pueblo, con sus corrales incluidos, de esas que parecen concertadas para visitar en grupos, aprovechamos la coyuntura y nos metemos detrás de los germanos.
Después de ver el pueblo los niños insisten con vehemencia en que quieren bañarse en el pequeño afluente del Li que pasa por el pueblo y en el que se bañan unos niños de Fuli, al rato Hugo se une a sus hermanos, así que no tenemos mas remedio que ceder y al final estuvimos un buen rato jugando con los niños del pueblo en el río.

Niño de Fuli

Labels: , , , , , , , , , , , ,

Sunday, October 01, 2006

Longsheng 龙胜 y el Espinazo del Dragón (14/15-VII-06)-the Dragon Backbone Rice Terraces





http://viajarconnenesachina.blogspot.com/

7
Longsheng龙胜 y el Espinazo del Dragón

A la vuelta de Fuli comimos en Yangshuo y decidimos realizar algunas compras. Después cogimos un autobús 1:30H (70 yuanes todos)hasta Guilín.
Al llegar al hotel aprovechamos para bañarnos en la piscina, era el único hotel con piscina de todo Guilín. El primer día en la ciudad intentamos alojarnos en otro hotel más barato, pero tuvimos que atenernos a nuestras promesas anteriores cuando les habíamos dicho a los niños que iríamos a uno con piscina. Bueno, después de todo, uno de los lujos que nos podíamos permitir en China era aumentar la calidad de los hoteles y de las habitaciones, ya que no te ponían ningún impedimento a que nos metiéramos los 5 en una habitación. En principio teníamos reservados dos habitaciones en todos los hoteles con http://www.sinohotel.com/, donde no hay que pagar previamente salvo en Hong Kong. Pero viendo que el primer día de hotel en Beijing nos dejaban meternos en la misma habitación, me dije, esta es la mía. Desde entonces en todas la recepciones de hotel: “we want a room with double bed and one extra bed”, y con tres camas teníamos suficiente para los cinco dado el pequeño tamaño de alguno de los miembros de nuestra familia.
Bueno, sigo con el relato. Después de subir a la habitación y ducharnos decidimos ir a cenar a la zona comercial de Guilín, en concreto al MacDonald, si ya se lo que me vais a decir pero… Habíamos pactado con los chavales que alternaríamos comida China con los Mac. En estos, 5 menús salían por 72 yuanes (7.2 euros).Hay que decir que en todas las grandes ciudades de China están llenas de Mac, y que como todo el mundo sabe, en China no existen las colas, hay que escoger el mogollón mas pequeño delante de una caja y meterse en la barra por el morro. Un truco muy bueno es un enérgico ¡Hello! cuando tocabas barra (la cajera alzaba la vista) y empezar a pedir con las hojas de menú del mostrador.

Mujer de Longsheng

Piscina del Guilín Bravo

Puente de Longsheng



Pero por favor, no se pierdan la comida China, en esto hay opiniones para todo (incluso dentro de nuestro clan familiar), a mi parecer una delicia. Hay que desarrollar un sexto sentido para escoger un buen restaurante, y no me refiero al precio si no a las viandas. En cuatro días se le coge el truco.
Volviendo a la comida China hay que cuadrarse ante algunas maravillosas combinaciones de verduras, setas, carnes, todo esto bien regado con una Singtao, una buena cerveza rubia para el gusto Europeo…
Tirando la casa por la ventana, un restaurante Chino de tipo medio–alto para 5 personas, se pone entre 120 y 250 yuanes (12 a 25 euros), aunque es muy frecuente comer por menos. De hecho más de una vez comimos algún Kebab en los puestos callejeros, y aquí seguimos.
En fin vaya enrolle con las comidas, el caso es que al volver de cenar, con el mismo taxista que nos llevaba al hotel que no sabia ninguna palabra de ingles, llegamos a un acuerdo para que nos llevara al día siguiente a Longsheng y sus arrozales(a unos 95 Km. de Guilín), un servicio que duraría todo el día y cuyo precio acordado fue de 300 yuanes (unos 30 euros).
A nosotros el taxi nos salía a cuenta, ya que éramos cinco.
Para llegar al acuerdo con el taxista, le enseñe mi “Libro de Ruta”, con todos los destinos, hoteles, monumentos escritos en Chino Mandarín.
Le enseño la palabra Longsheng y espinazo del dragón, y asiente con la cabeza, le escribo 250 yuanes en un papel, y el saca su calculadora donde pone 350, pongo en su calculadora 300 y asiente. Luego le enseño mi reloj y giro las agujas hasta las 7:30 del día siguiente y quedamos a esa hora el hotel donde nos deja. Bueno esta operación duro unos 15 minutos, a veces hay que estar menos tiempo y otras más para llegar a entenderte con los chinos, pero bueno terminas cogiéndole gustillo y todos los taxistas han mantenido alguna vez experiencias de este tipo, por lo que ya saben que les espera una “carrera” larga solo con enseñarles un destino lejano.
Algunas veces encontrabas a algún taxista que hablaba algo de inglés, otras nada, pero todos, absolutamente todos conocen nuestra numeración (yo que me había aprendido los números Chinos) lo que para regatear, teniendo un boli y papel es suficiente. Además en casi todas las grandes ciudades y pueblos mucha gente (más de lo que se piensa) saben los números en ingles.

A las 7:15 de la mañana del día siguiente ya estaba nuestro taxista esperándonos mientras nosotros realizábamos el check out en el hotel, ya que por la noche volábamos a Chongquing.
Emprendimos la marcha a los arrozales, los niños y Marga aprovecharon y se durmieron en el taxi. Cuando llegamos a las primeras estivaciones montañosas de Longsheng les desperté para que vieran el paisaje aunque después de 10 segundos de reproches se volvieron a dormir.
En un punto concreto de la carretera apareció una especie de puesto fronterizo, donde había que bajarse del coche, pasar por una oficina, pagar unos tickets (creo recordar de 70 yuanes por cabeza, después de “regatear” solo tres tickets por los cinco)) por pasar y continuar el camino.
Cuando llegamos a Longsheng, mi familia al completo se reía de mí, pues mi forma de expresarme, mirar y emocionarme era la de una persona extasiada ante la cascada de estímulos visuales que tenía ante mí.
Las casas de madera en la ladera de la montaña, el río con su fuerza atravesando el pueblo, el puente colgante de lado a lado, las mujeres de Longsheng (que forman parte de una minoría étnica) con sus cabellos larguísimos, su amabilidad sin límites, las terrazas de arroz más arriba, en fin que subidón, yo expresando todo esto en voz alta, mi familia riendo más y más, las abuelas de Longsheng con mis niños…, los paseos por los callejones del pueblo.
Me encanta viajar y conocer otros puntos de vista, otras culturas, otras referencias…
Bueno después de este calentón místico que espero me perdonéis, proseguiré mi relato.
Después de la visita a Longsheng que el taxista aguanto pacientemente, retomamos el camino hacia el Espinazo del Dragón” o “Terrazas de Longji”.
Cuando llegamos allí (una especie de mirador) después de pasar un par de puertos, nos asaltaron unos cuantos lugareños que querían ser nuestros porteadores hasta la cima de las terrazas de arroz (solo a pie), pero no porteadores de mochilas si no de turistas. Se dedicaban a llevar en una silla China a los turistas que quisieran, por una escalera interminable que atravesaba casas de madera, a veces suspendidas de milagro en la ladera de la montaña, y que quisieran ahorrarse la caminata de 30-40 minutos hasta arriba. Después de la insistencia de Pablo y Hugo por vivir una experiencia un tanto especial, aceptamos que llevaran a los niños. Después de todo, ya llevaban más de una subida encima y estábamos a mitad de viaje.

Hugo y yo con las mujeres de Longsheng

Hugo y Pablo en la silla China en el Espinazo del Dragón

Todos en la cima del Espinazo

Otra visión de las Terrazas

Labels: , , , , , , , , , , ,

Crucero por el Yangtze 長江 : Chongqing重慶 -Yichang 宜昌 (15/16/17/18-VII-06)-Yangtze River Cruises

8
Crucero por el Yangtze
http://viajarconnenesachina.blogspot.com/
Después de subir a los Bancales de arroz del Espinazo del Dragón, y de contemplar durante un buen rato el horizonte surcado de terrazas, emprendimos el camino de vuelta hacia el taxi. Al cabo de 20 minutos de bajada a Miguel y a Pablo se les antojo unas mazorcas de maíz asadas en su propia hoja, que una mujer vendía en su puestecillo. Así que compramos tres para que no hubiera lucha por las mazorcas entre los hermanos.
Al llegar al taxi emprendimos el camino de vuelta a Guilín y al llegar dedicamos la tarde a descansar y comprar cosillas, por la noche tomaríamos el avión hacia Chongqing donde al día siguiente embarcaríamos en el barco para realizar crucero por el Yangtze.
Este avión era el segundo vuelo interno que tomábamos. Mientras esperábamos en el aeropuerto yo jugaba a las “damas” con Miguel, mientras Marga y Hugo pegaban pegatinas de animales en un cuento. Pronto se acercaron dos niños chinos y se animaron también a pegar pegatinas con ellos. La siguiente vez que alce la cabeza ya no podía ver a Marga y Hugo, estaban rodeados de unos 15 chinos de todas las edades entusiasmados con las pegatinas y con Hugo.
La verdad es que en todo nuestro periplo por China siempre habíamos llamado la atención más de la cuenta, tres hijos y los tres varones en un país donde solo se permite a uno a ser posible varón… Pero era especialmente Hugo el que más gracia les hacia, supongo que igual que a nosotros los chinitos peques.
Normalmente cuando íbamos andando la gente se daba la vuelta y hacia comentarios sonriendo y haciendo gestos.
En general los chinos no se cortan un pelo, comentan, ríen con sorna, y si tienen que quedarse mirando a cotillear no lo hacen disimulando. Es frecuente sorprenderte rodeado de 5 o 6 chinos que se te quedan mirando a medio metro, estudiando todos tus movimientos. A nosotros esta situación nos hacia gracia.
Pero en los aeropuertos parecía que se guardaban más las distancias, o eso pensábamos.
Al poco tiempo Marga, Hugo y Pablo eran solicitados para hacerse fotos, entablamos una conversación con muchas personas a la vez en chininglis. Que si big family, que si foto together with me…
Bueno, en general nosotros nos dábamos, y nos gustaba mezclarnos y reírnos con ellos. Era sábado por la noche, y los fines de semana en China hay un grandísimo trasiego de turistas del propio país. En realidad todas las ciudades, monumentos, estaciones de trenes, autobuses y aeropuertos están siempre llenos de chinos hasta la bandera, y los fines de semana mucho más, por otra parte, apenas se ven extranjeros.
Normalmente es en las terrazas de arroz donde menos trasiego de turistas chinos hay.
Después de un vuelo de dos horas, llegamos a Chongqing a las 12:30 de la noche. Los aeropuertos Chinos son muy puntuales y a los 10 minutos de aterrizar tenías todo el equipaje en tu poder. A la una estábamos en el hotel de Chongqing.
La mañana siguiente la dedicamos a cambiar dinero y después nos iríamos a comer a eso de las 11:30 de la mañana. Es otra cosa de las curiosidades de los Chinos, allí se come a todas horas y en todos los sitios. Ese día en Chongqing estábamos a 40 grados y con una humedad brutal, por lo que era prácticamente imposible estar más de una hora en la calle. Así que después de comer nos fuimos a un ciber a escribir y mandar fotos a nuestras familias para que vieran lo bien que estábamos, y comprobaran que los supuestos tifones no habían podido con nosotros. En China los ciber son muy baratos, de 3 a 6 yuanes por hora (0.3 a 0.6 euros), y encima te puedes tomar un refrigerio a la vez que disfrutas del aire acondicionado. Claro que Miguel y Pablo reclamaban su cuota y les teníamos que dejar un par de ordenadores. Miguel intentaba con escaso éxito hablar con sus amigos por el Messenger (debido a las seis horas de adelanto horario), mientras Hugo y Pablo jugaban a cualquier juego. Así podían “dejarnos tranquilos una horilla.
Por la tarde dejamos el hotel y cogimos un taxi para embarcar en el President IV, un barco de 4 estrellas (por debajo de estas estrellas no es recomendable embarcarse por el Yangtze), aquí, un barco tres estrellas no es el equivalente a un hotel de tres.
Este crucero (4 días, tres noches) que discurría por las impresionantes Gargantas del Yangtze (Qutan, Wuxia, Xiling) lo habíamos reservado y pagado por Internet www.yangtzecruises.cn/
Nos costo muchísimo encontrar el barco, la zona para embarcar en el rió Yangtze en la ciudad de Chongqing era monstruosamente grande, el taxi nos dejo en una zona del embarcadero, lleno de barcos grandes, pero el nuestro estaba a 1.5Km más allá. Tuvimos que preguntar muchísimas veces hasta que dimos con el barco a l que se accedía por una especie de funicular que bajaba hasta el mismo.
Teníamos planificado este crucero como un descanso en el ecuador del viaje, estaríamos 4 días sin buscar restaurantes, visitando lo que estuviera estipulado en las paradas y recuperando horas de sueño. Además embarcamos el domingo porque era el día en que embarcaban los españoles que iban por Agencia y que hacían el recorrido río abajo Chongqing-Yichang. Nos dijimos, “no estaría mal coincidir con un grupo de españoles para compartir impresiones”
La verdad es que pudimos descansar un poco de nuestro ritmo habitual.
Las Gargantas eran impresionantes y el río Yangtze de una vastitud Brutal.
Nuestra primera parada la hicimos en Fengdu “Conocida como la ciudad de los Diablos”, donde visitamos uno de sus templos.
Aunque la parada estrella en mi opinión sea Shennong Stream, un ramal lateral del Yangtze por el que hay que acceder primero con un barco de menor calado y dimensiones y donde el río toma un color verde esmeralda, y en donde las laderas de la montaña están encima de los pasajeros con unas paredes verticales impresionantes.
Después de una hora por este afluente se abre el río y el barco amarra, para que los pasajeros tomen una especie de chalupas a remos (15 pasajeros por cada una) y sigan el trayecto rió arriba. Llega un momento en que cubre tan poco que los remeros echan pie en tierra y tiran todos del barco con una soga de 40 metros. En esos momentos la quilla de la chalupa va tocando los cantos rodados del río, momento que aprovechamos para coger unas piedras del yangtze, al final llega a un sito con algo más de profundidad donde la barca da la vuelta y regresa rió abajo.
La verdad es que aquí las aguas eran cristalinas, y aunque insinuamos un par de veces la posibilidad de bañarnos, no nos dieron opciones. Este es el problema de no ir por libre, allí estábamos todo el Presiden IV en unas 20 chalupas, y aunque la excursión merecía la pena, todo estaba programado a su hora, no había tiempo para baños.

Garganta de Qutan
Presideny IV
Miguel yPablo
Templo de Fengdu
Marga y Miguel Ángel en el Yangtze
Shennong Stream
Esclusas

Uno de los momentos más espectaculares del viaje fue el paso de las esclusas de la gran presa, que se pasaba por la noche. Los niños estaban muy ilusionados en ver todo el proceso, y aunque nosotros les explicamos el proceso, rememorando la presa de Asuán, querían verlo con sus propios ojos.
Todo el barco en vilo, anunciado por la megafonía, gran expectación. Los niños aguantaron dos esclusas de las seis que se
pasan, todo el proceso duraba cerca de 4 horas y en cada esclusa cabían 5 barcos como el nuestro. Las puertas descomunales, las dimensiones colosales…
En fin en cuanto al crucero en si mismo, los niños se lo pasaron muy bien, y disfrutamos de las diversas atracciones del barco. Miguel y Pablo se recorrieron el barco hasta el último rincón y los tres niños jugaron como locos en los dos camarotes que teníamos.

Labels: , , , , , , , , , , , , ,

Hong Kong (19/20/21-VII-06)-香港

http://viajarconnenesachina.blogspot.com/
9
Hong Kong 香港
Al dejar el President IV, que nos había introducido en la magia del Yangtze, cogimos un taxi que nos llevaría al aeropuerto de Yichang. De allí volaríamos a Guangzahou, justo al sur de China, en concreto la costa Meridional del Mar de China, limitando con Hong Kong. En Guangzahou tomaríamos un autobús (1:30 a 2 horas) hasta Hong Kong.
En realidad no teníamos forma de ir desde Yichiang a H. K., ya que consultando la pagina Web de vuelos internos http://www.elong.net/ vimos que no existían vuelos a esta ciudad. Aparte de esto, volar desde cualquier parte de China a H. K salía mucho más caro.
En el aeropuerto de Yichang la espera se hizo amena, ya que dentro encontramos un sapo y una de las mariposas gigantes de color oscuro que tanto abundan por este país. Hugo y Pablo se pasaron toda la espera hasta embarcar en el avión persiguiendo a la diversa fauna del aeropuerto.
En Guangzahou tomamos uno de los autobuses directos a Hong Kong que salían de casi todos los hoteles importantes por unos 400 yuanes toda la familia (40 euros). Este viaje se hizo un poco pesado y no lo recomiendo, ya que las medidas de control de pasajeros son mucho más tediosas y numerosas cuando viajas en bus que cuando lo haces en tren o en avión. Para empezar, cuando estas a unos 30 km. de H. K. te hacen bajar del autobús con todo el equipaje, y después de pasar un largo control de salida de China, te vuelven a montar en otro autobús diferente. Unos kilómetros más adelante, tienes que bajar de nuevo con todos los trastos y control de entrada a Hong Kong y vuelta a subir al mismo autobús. Llegada final a H. K. y vuelta a realizar otro controlito relativamente largo por el hecho de ser muchos pasajeros en diferentes autobuses.
Al final 3:30 de viaje. La vuelta desde Hong Kong a Guangzahou la hicimos en tren (760 dólares de H. K.= unos 100 euros todos), un tren moderno de dos pisos, cómodo y mucho más rápido (1:20 horas con un solo control incluido). Después de esta experiencia totalmente desaconsejado el bus Guangzahou- H. K. o viceversa, sobre todo si llevas mucho equipaje y vas con niños. Si el tiempo para ti no es un problema adelante con el bus.

Al llegar a Hong Kong sobre las 5 de la tarde, tomamos uno de los peculiares taxis de allí, rojo Ferrari, capota gris plata, impecablemente limpios y la mayoría con asientos de cuero negro.
El hotel que habíamos escogido se hallaba en el centro neurálgico de Hong Kong, en concreto en la propia isla de H. K. entre la zona de Wanchai y Admiralty.
El taxi accedió a la isla a través del túnel subterráneo y llego al Wharney Guangdong hotel Hong Kong, este nos hubiera valido 70 euros por noche reservado y pagado por Internet (en H. K: hay que pagarlo con antelación). Pero nosotros no sabíamos si estaríamos en H. K. el 19 de Julio, así que no nos arriesgamos a pagarlo de antemano, esto hizo que la noche en el Wharney nos saliera a 850 dólares de H. K. (unos 110 euros). También aquí nos dejaron meter a todos en una habitación doble con cama extra, menos mal por que por esos precios…
De todas formas ya sabíamos que esta ciudad iba a ser mucho más cara que el resto de China. La ventaja que teníamos es que la famosa bahía de H. K. y el Victoria Peak (552 metros) con sus vistas impresionantes estaban al alcance de un paseo.
Hong Kong es una ciudad con un bullicio y una vida especial. Le queda reminiscencias de su pertenencia a Gran Bretaña, como sus tranvías y autobuses de dos pisos, la conducción por la izquierda y por supuesto mucha población angloparlante. Por otra parte tiene su peculiar moneda, el dólar de H. K. (1euro= 7.5 dólares).

Esa misma tarde después de ducháramos salimos a pasear por las animadas calles de Wanchai y Admiralty con sus altísimos y modernos edificios, que al caer la noche se convierten en grandes torres iluminadas que le dan ese aire tan especial a Hong Kong.
Después de cenar nos dirigimos al embarcadero y tomamos uno de los barcos que recorren la bahía de H. K. en plena noche. Tomamos el último barco que salía ese día y curiosamente estuvimos los 5 solos, con todo el barco y sus camareros a nuestra disposición, estos barcos tienen durante el trayecto bebida libre sin alcohol, exceptuando cerveza.
Las imágenes de Hong Kong iluminado en plena noche, visto desde cierta distancia según se alejaba el barco eran fascinantes y otro de los momentos mágicos del viaje.
Al día siguiente, después de desayunar me fui a sacar los billetes de tren H. K.- Guangzahou en una agencia cercana al hotel, por el camino descubrí uno de los mercadillos callejeros que se pueden ver en H.K.
Así que después de ir a buscar a mi familia, lo primero que hicimos fue encaminarnos hacia ese mercadillo tan peculiar, lleno de toda clase de pescados y mariscos vivos, en una especie de paelleras gigantes, culebras, sapos…Hugo no salía de su asombro y se asomaba a todas las jaulas con “bicho”. Los niños pasaron un buen rato entretenidos.
Más tarde después de callejear y hacer alguna compra y comer a eso de las 12 de la mañana, nos encaminamos al Victoria Peak, de camino Hugo se durmió en su carrito (carrito que compramos expresamente para el viaje, ya que no la utilizaba hace años), así que decidimos meternos en el Pacific Place, uno de los centros comerciales, más glamurosos de Hong Kong, allí estuvimos haciendo tiempo y viendo tiendas de lo más variado.
Cuando se despertó salimos de la protección del aire acondicionado y proseguimos nuestro camino al Victoria Peak. Una vez allí hay que subirse al Peak Tram (un funicular rojo que te lleva a la cima). Arriba Hay varios restaurantes , cafeterías y construcciones con vistas a espectaculares de H. K. y su bahía, aparte de zonas ajardinadas, fuentes, miradores, tiendas… en fin un lugar preparado para el turista, con unas vistas imprescindibles.
A la vuelta, y después algunas compras, nos fuimos al hotel directamente. Nuestro hotel tenía piscina en una de las cubiertas, así que les dimos un momento de relax a los niños y de paso a nosotros.
Al día siguiente tomaríamos el tren hacia Guangzahou y luego vuelo a Shanghai. Hay que recordar que se necesita un visado de doble entrada a China si se va a Hong Kong desde la misma y luego se pretende entrar de nuevo, ya que sino tendremos grandes problemas burocráticos.
Visado de una entrada: 25 euros
Visado de Doble entrada: 35 euros
Al caer el sol salimos a cenar y a pasear, sabiendo que eran nuestras últimas horas en una ciudad tan especial.


Labels: , , , , , , , , ,

Shanghai (21/22/23-VII-06)-上海

http://viajarconnenesachina.blogspot.com/

10
Shanghai (上海)

El tren de Hong Kong- Guangzahou salía a las 9:30 de la mañana. Llegamos a la estación a las 8:25 y una taquillera muy amable nos preguntó si queríamos salir en el de las 8:30. Nosotros encantados, les puso un sello a los billetes y los transformo en los de una hora antes. Con un walki avisó para que el tren no saliera sin nosotros, porque de la taquilla al tren había un trecho.
Una vez montados en un lujoso tren de dos pisos las azafatas nos iban dando bebidas y algún tentempié. Al llegar a Guangzahou, cogimos un taxi directo al aeropuerto para volar a Shanghai.
Era la primera vez que íbamos a comprar billetes de avión en el mismo aeropuerto, ya que siempre los habíamos comprado en los hoteles y nos respetaron el precio de Internet.
Pero en el aeropuerto el vuelo nos salio más caro, 650 $ frente a 520 que marcaba la tarifa de Internet. Si bien es verdad que en los hoteles siempre encargábamos los billetes a partir del mejor precio encontrado en Internet, en los aeropuertos había que buscar el mostrador de la compañía más barata, que no era tarea fácil, sobre todo en un aeropuerto de las dimensiones mastodónticas de Guangzahou. Conclusión, de 4 vuelos internos que hicimos en China, en tres pudimos sacar el mejor precio de Internet cuando los comprábamos en el “Ticket Service” de los hoteles, donde son muy diligentes y las comisiones si las cobran son bajísimas.
En fin, a la 1:30 de la tarde salía nuestro avión para Shanghai, y a las 3:45 llegamos a la ciudad, donde cogimos un taxi directo al hotel.
Lo primero que hicimos después de ducharnos fue ir a recepción a cambiar dinero y encargar los billetes de tren en litera blanda ( previa información en http://www.travelchinaguide.com/) Shanghai-Beijing para dentro de 4 días. Una vez pagados los billetes y después de una cena tempranera, nos fuimos a la zona más famosa y concurrida de Shanghai: “El Bund”, una especie de paseo gigantesco que discurre a orillas del rió Huangpu con unas vistas insuperables del Pudong, justo en la otra orilla, con uno de los símbolos emblemáticos de Shanghai: “La torre Jinmao” (420.5 metros).
Ese día era viernes tarde, y ya se sabe, si normalmente todos los sitios emblemáticos están llenos de turistas chinos haciéndose fotos, en fin de semana y viernes noche ya no cabe ni un alfiler.
Prácticamente en los diferentes tramos del paseo con varios kilómetros de largo, no había sitio en la barandilla que daba al rió para asomarse, andar se hacía difícil sorteando gente, pero bueno ¡Cuándo no hay prisa!
Allí estábamos, hablando con todo el mundo con el que nos cruzábamos, vendedores de patines de dos ruedas y a luces, vendedores de cocos con su pajita dentro, de agua, de collares…
En un momento dado Pablo encontró un minihueco que asomaba al río y se hizo fuerte. Allí conseguimos hacernos unas fotos nocturnas con el Pudong de fondo.
Al desandar el camino Pablo y Miguel traían sus patines de luces puestos, y ante el llanto por agravio de Hugo tuvimos que comprarle una bola de luces. La verdad es que Hugo en ese aspecto es un niño inusual y no suele pedir nada, pero ver a sus hermanos patinando con ruedas de colores en plena noche fue superior a el.
El siguiente día era el día de las compras, en todo el viaje por China nos habíamos contenido y solo habíamos comprado alguna camiseta y cosas muy pequeñas para no lastrar nuestro equipaje. Pero Shanghai…
La primera decepción se produjo al llegar al famoso mercado de ropa y calzado de Xianguand, reino de las imitaciones. Resulta que lo habían derribado. El Gobierno chino está haciendo algunos lavados de cara eliminando alguno de los “mercados oficiales” para dar una imagen de verdadera lucha contra el pirateo.
A los pocos segundos de nuestra decepción nos empieza a abordar gente por las aceras ofreciéndonos mercancías como zapatos, relojes, Bolsos etc. Había que seguirles hasta sus casas y allí se regateaba y se compraba la mercancía. Descubrimos que el sistema había cambiado en esta zona, seguía existiendo pirateo pero más camuflado y discreto.
El problema era lo trabajoso y engorroso que se hacía ir visitando una casa tras otra, a veces en huecos o altillos inverosímiles. Bueno, al final conseguimos hacer algunas compras de las que teníamos pendientes, las demás las fuimos haciendo por diversos mercados y en muchas tiendas pequeñas de Shanghai, en muchas de estas se encuentran zapatillas, carteras, mochilas y demás material de imitación de muy buena calidad.
Después de mucho batallar decidimos ir a comer. Nos reservamos para después el mercado de antigüedades de Dongtailu.

El mercado de Dogtailu, está formado de cientos de puestos, casi todos con autenticas antigüedades mezcladas con imitaciones: tallas de madera, piedra, caligrafías…
La disposición de los tenderetes que da entrada a las tiendas que se esconden detrás, el ambiente que se respira, las casas bajas donde se ubican las tiendas que le dan un aire especial, hacen de el un mercado único En fin, es como un rastro de cosas antiguas pero en chino, en mi opinión un mercado maravilloso, para los locos de las antigüedades y las curiosidades.
De allí nos llevamos un Buda desgastado de mármol granate de 60 centímetros de altura con su pedestal incluido. Este capricho personal me valió alguna discusión con my wife, que me dijo con razón que donde iba a meter eso, sobre todo pensando que teníamos que pasar de nuevo por Beijing y nos quedaban cinco días de viaje.
Esa noche nos retiramos pronto al hotel, ya que a primera hora del día siguiente haríamos el check out del Ocean Hotel Shanghai, par viajar a Suzhou (la Venecia China).
El Bund con el Pudong al fondo
El Bund de noche I

El Bund de noche II
Abuelo
Pablo en el mercado de Antigüedades de Dongtailu

Labels: , , , , , , , , ,

Suzhou 苏州 (23/24-VII-06)

http://viajarconnenesachina.blogspot.com/
11
Suzhou 苏州

Una vez realizado el check out dejamos casi todo el equipaje en el hotel de Shanghai, solo llevábamos el equipaje imprescindible para un día y medio en Suzhou, ya que en esta ciudad teníamos reservado hotel.
Que gusto viajar ligeros de equipaje, solo con una mochila que nosotros llamábamos de avance, como en la escalada, y que contenía lo imprescindible para el viaje de un día, aparte de esta llevábamos otra más pequeña que siempre teníamos encima. Ya en Yangshuo tuvimos la oportunidad de dejar atrás nuestros bultos, en esta ocasión con más razón, ya que nos quitábamos de encima entre otros trastos pesados a la mala bestia (por su peso) del Buda, que se quedaría descansando en el hotel de Shanghai.
Tomamos un taxi a la estación de trenes de Shanghai, una vez allí malas noticias, que ya intuíamos al ser Domingo. No había billetes a primera hora y el siguiente tren con plazas libres salía a las 12h, pero sin derecho a asiento.

Sin asiento en China puede significar hacinamiento masivo, como ya pude comprobar durante un paseo por los vagones del tren Xian- Pingyao.
Ante esta situación se nos pasó por la cabeza acercarnos a la estación de autobuses a unos metros de la de trenes. Pero allí estábamos los cinco con los chubasqueros puestos en el único día de lluvia de de nuestro viaje y sin un vehículo a la vista para viajar a Suzhou ni tiempo que perder.
En un momento determinado cogimos el primer taxi que pasó, después de negociar quedamos en 350 yuanes (35 Euros) por llevarnos a Suzhou. Siendo 5 tocábamos a 7 Euros por cabeza, no mucho más caro que el tren.
Increíblemente después de caernos una tromba de agua en las dos horas de trayecto, una vez llegados a Suzhou, no nos volvió a llover más.
Una vez instalados en el hotel, lo primero que hicimos fue visitar uno de los numerosos y bellísimos jardines de Suzhou. Estos jardines son de tipo zen al estilo japonés, con rocas, agua arena, plantas con apenas flores y ausencia de fuentes, este jardín estaba situado al lado del hotel, que a su vez estaba en la zona más moderna de la ciudad.
Esta zona de Suzhou está llena de tiendas carísimas, y por lo tanto se parece a cualquier otra ciudad moderna y contrasta con los numerosísimos bicicarros rojos y amarillos que pululan por la ciudad.
Después de visitar este jardín cogimos unos bicicarros que nos llevarían al Museo de la Seda. Pablo llevaba todo el viaje soñando con este museo, en parte debido a su interes por toda clase de animales, incluidos los gusanos de seda.
La verdad, es que es un museo que merece la pena visitar, muestra entre otras cosa la progresión en la crianza de los gusanos de seda, incluyendo estos en vivo en sus diferentes estadíos, incluye también una parte que muestra la progresión en el tratamiento de los capullos hasta llegar a la fina seda. Por otra parte estaban los telares de grandes dimensiones donde trabajaban tejiendo allí mismo dos mujeres, al parecer de manos mágicas viendo lo que eran capaces de hacer. También se puede apreciar las confecciones de diferentes épocas de diversas vestimentas tejidas con seda. Para terminar, tiene un apartado dedicado a la venta de prendas de seda. Los niños disfrutaron mucho de este museo viendo y tocando donde no había que tocar y aprendiendo de una manera amena un proceso milenario.
Al salir del museo nos fuimos a comer, más tarde visitaríamos la fantástica Pagoda del Templo del Norte. Esta Pagoda de 76 m de altura es la más alta de Suzhou y de toda la región. Construida por primera vez en la dinastía Song, se quemó en numerosas ocasiones. La pagoda actual se construyó en el siglo XVI, con madera y ladrillo, y tiene 9 pisos octogonales. Esta pagoda esta enclavada en unos jardines preciosos. Miguel y Pablo subieron corriendo todos y cada uno de los peldaños de esta gigantesca pagoda, Hugo disfruto muchísimo en la subida y bajada escuchando divertido los zapatazos que provocaban sus pisotones. En la entrada a la gran pagoda hay un Buda de piedra de enormes dimensiones que sorprende a todos los visitantes y donde la gente aprovecha para hacerse fotos.
El siguiente punto de visita sería uno de los jardines más completos, bellos y variados de Suzhou en concreto el Panmen Scenic (originariamente puerta de la ciudad) situado al lado del Gran canal que bordea la ciudad y es navegable. Hay que dirigirse a la Puerta de la Espiral (única puerta de la ciudad original) al sudoeste de Suzhou, allí podremos apreciar el arqueado puente del Wumen Qiao, la pagoda de Ruiguang. Curiosamente este es un jardín muy solitario, y que verdaderamente infundía tranquilidad y sosiego.
Más tarde, y después de un larga visita por este jardín, nos fuimos a dar un paseo por la zona de nuestro hotel. Es curioso observar en Suzhou, que al contrario que en otras ciudades donde abundan las bicicletas, aquí apenas se ven y todo el mundo va en motos o bicis eléctricas, eso si muy silenciosas, que unido a la demente conducción de los chinos las hacían un artilugio peligrosísimo. Curiosamente China es un país segurísimo para los turistas en todos los aspectos, con un índice cero de delincuencia, pero ¡ojo! amigo el verdadero peligro de China esta en el tráfico. Como en otros países en desarrollo los cruces son la ley del más fuerte por este orden: camiones, autobuses, cohes, motocarros, bicicarros, bicis y peatones. Todo esto en cualquier dirección, incluido dirección prohibida ,por encima de las aceras, pasos elevados o subterráneos de peatones, semáforos…En carretera se le puede echar la bronca al taxista si se pasa de lo permitido en estos países: Si vienen dos coches de frente( uno adelantando al otro) y nosotros adelantamos a otro a su vez, cabiendo los cuatro en la calzada, ¡no problem!, eso si, si sumamos cinco en la calzada griten al taxista y repréndanle, no lo volverá a hacer. Gritenle cuando quiera adelantar en un cambio de rasante en pleno puerto de montaña, si el gruñido-grito es convincente no hará falta un ladrido más.
Al anochecer y una vez cenados Marga y los niños se retiraron al hotel. Yo me fui a una de las múltiples minitiendas de comestibles que hay en todas las ciudades para comprar el desayuno del día siguiente. En China es muy difícil encontrar hoteles que tengan desayunos ni remotamente parecidos a un desayuno occidental, salvo en los concertados con las agencias. Fuera también es tarea imposible encontrar un establecimiento con desayuno a nuestro estilo, y no es que seamos unos tiquis miquis porque estábamos dispuestos a adaptarnos a todo. Pero claro en algunos hoteles quitando unos panecillos blancos a modo de masa blanca que solo nos gustaban a Pablo y a mí, lo demás eran sopas raras, bollos rarísimos y salados y otros desayunos varios.
Pero bueno, por otra parte una de las ventajas de todos los hoteles en China es que en sus habitaciones tienen un gran termo eléctrico donde puedes calentar leche, agua mineral, lo que se quiera, y automáticamente tienes el colacao, el café o el te. El café es bueno llevarlo en sobrecitos de antemano, porque es difícil de conseguir aunque no imposible, el Nesquik, colacao y sucedáneos se puede ver en ciertas tiendas con facilidad.
Total que teniendo café, colacao y termo que calienta, y a parte tazas de café que también hay en todas las habitaciones, solo hace falta conseguir la comida del desayuno. Los niños se aficionaron a unas tortas de arroz medio dulces medio saladas y unos cereales de trigo en barrita. A las galletas hay que cogerles el truco, ya que las hay de sabores rarísimos y no siempre dulces, al poco tiempo ya conoces el percal. En cuanto a la leche hay una gran cantidad de mini tetrabrit de muchos sabores, por lo que hay que asegurarse de que solo sea leche. En algunos pone pure milk, en otros señalas la palabra leche en la guía de conversación chino-español y los dependientes te indican. Después de unos días te haces un experto.
En cuanto a cereales en polvo, de biberón, también se pueden encontrar pero con bastante dificultad en grandes ciudades. Mejor llevar de sobra de nuestra marca habitual.
Hugo había cumplido 4 años el 21 de mayo, pero todavía se toma su biberón para desayunar y después de cenar. El cambio a los cereales enteros con colacao le está haciendo bien, pero come menos cantidad que con bibe, y no era momento de realizar experimentos donde podríamos tener problemas de abastecimiento y el niño iba a hacer u gasto extra. Así que preferimos que siga tomando su chute de bibe mientras se habitúa a los otros cereales. Al fin y al cabo no deja de ser lo mismo pero en otro formato y envase. Hugo por otra parte come muy bien de toda clase de alimentos, y en principio hasta después del viaje seguirá con este complemento que también le viene en esta etapa en un formato u otro.
Bueno, vaya royo de cereales y desayunos, pero algunos de ciertos consejos le pueden venir bien alguien, como a mi otros que leí en su momento para viajar a China.
El caso es que los bibes con cereales hay que batirlos porque si no quedan grumos, pero una batidora ocupa un montón. Así que un truco fantástico que probamos y funciono a la perfección, fue usar una mini batidora a pilas que en realidad era una batidora de cafés para hacer capuchinos, pero que es perfecto en su otro papel y no ocupa apenas espacio, se echa el cereal en el bibe y allí mismo se bate, no se necesita vaso adicional. En fin todo un invento par padres viajeros o par amantes de los capuchinos en cualquier circunstancia.
Al día siguiente cogeríamos un autobús para Shanghai, aunque antes iríamos a visitar el Puente del Cinto Precioso con 53 arcos…

Labels: , , , , , ,

Shanghai II 上海 (24-VII-06)

http://viajarconnenesachina.blogspot.com/
12
Shanghai II

Nada más desayunar y dejar el hotel de Suzhou nos dirigimos a ver el Puente del Cinto Precioso al sudeste de Suzhou a 4 kilómetros, una construcción Tang que cruza el gran canal y tiene 53 arcos y esta catalogado como una de los puentes más emblemáticos de China.
Después de ver el puente, fuimos a la estación de autobuses y compramos cinco billetes. Cada media hora salían autobuses repletos para todos los destinos. Todo estaba muy organizado en las grandes estaciones, carteles luminosos que señalaban la entrada a las cocheras cinco minutos antes de que saliera tu autobús...
Era en las estaciones de tren y autobús donde verdaderamente nos miraban con gran curiosidad. Ni un solo extranjero en esta estación, solo cientos de chinos, pero que agradable sensación de independencia. Allí estábamos nosotros descansando al estilo Occidental (sentados en el suelo), Pablo se ponía en cuclillas planta en suelo al igual que los chinos en posición de descanso típica y sin asiento.
Llegamos a Shanghai relativamente temprano y nos fuimos directamente al Bund, para atravesar el túnel subterráneo al Pudong. Este pasadizo cruza el rió Huangpu en unas cabinas transparentes que van sobre raíles y desde donde se pueden apreciar todos los efectos especiales de luces y sonidos al estilo Guerra de las Galaxias. Los niños encantados claro.
En el Pudong tuvimos entretenimiento para un buen rato, entre visitas, comida y un cafelito relajado y en condiciones en un gigantesco centro comercial.
Cuando llego la hora de volver y después de atravesar de nuevo el túnel, aprovechamos que era lunes para hacernos alguna foto en el Bund a plena luz del día y sin competencia. Después nos retiramos al hotel ya que a las 7:30 de la tarde salía nuestro tren Shanghai-Beijing, donde cerraríamos nuestro maravilloso ciclo viajero.
La cantidad de bultos (que había aumentado en tres mochilas más, una grande y dos peques) y de pasajeros provocaba que algunos taxistas nos rechazaran como viajeros, después de tres intentos conseguimos un taxi directo a la gigantesca estación de Shanghai.
Unos mozos se ofrecieron nada más llegar al aparcamiento subterráneo de taxis de la estación. Nos cogieron todo el equipaje con nuestro consentimiento, nosotros éramos reacios a esto pero sabíamos que del aparcamiento de taxis hasta el andén había mucha distancia en una gran estación. Así que accedimos a que nos llevaran el equipaje. A los 20 metros se paran, como ya esperábamos, y nos piden 200 yuanes (20 euros), yo les digo que 50(5 euros). Después de regatear donde yo no me muevo de mis 50 yuanes, aceptan este precio pero solo llevando los bultos hasta el control de equipaje, justo a la entrada de la estación y no hasta el anden. Yo me planto y digo que lo llevamos nosotros (y no era un farol). Cojo los bártulos y Marga otros tantos, Miguel una mochila de las grandes. Pablo una pequeña. En total llevábamos a estas alturas del viaje, cuatro mochilas de 70 litros de media, una maleta de 80 litros con ruedas y cuatro mochilas peques, pero bueno siempre nos habíamos apañado solos. Al final uno de los jefes de los mozos accede y nos llevan todo el equipaje hasta el mismo compartimento del vagón por los 5 Euros. El recorrido hasta el tren resulto ser largísimo por lo que la ayuda nos vino bien.
El tren de Shanghai-Beijing que sale a las 7:30 y que hace el recorrido en 11 horas(1200km) no tiene literas duras lo que es una salvación, ya que las literas blandas nos permiten una habitación personal para los cinco con cuatro camas y derecho a cena. Con lo que evitamos los problemillas que tuvimos en el del tren Beijing-Pingyao,cuando viajamos en litera dura.
El tren nos sale por 500 yuanes por billete (4 billetes, Hugo no paga), en total 200 Euros. Hugo en principio iba a dormir con Pablo, pero al final nos lo hemos turnado su madre y yo en los diferentes viajes de tren.
Cena tipo avión, aire acondicionado, habitaciones con una pequeña mesilla auxiliar, termo de agua caliente, en fin comodidades máximas para un viaje en tren.
En otros viajes en tren habíamos tenido nuestros desvelos, pero a estas alturas del viaje dormíamos como troncos.
A las 6:30 de la mañana llegaríamos a Beijing, teníamos ganas de reencontrarnos con esta increíble ciudad, los tres primeros días de los 23 de viaje nos habían dejado un recuerdo intenso y todavía teníamos dos días más.

La Dama de Shanghai
Torre Jinmao y Hugo
Bicis en Shanghai
Túnel del río Huangpu
Tren Shanghai-Beijing

Labels: , , , , , , ,

Beijing II 北京 (25/26/27-VII-06)


http://viajarconnenesachina.blogspot.com/
13
Beijing(北京) II

Nuestro reencuentro con Beijing fue tranquilo. Una vez llegados al hotel, sabíamos que nuestro último traslado de equipaje lo haríamos al aeropuerto.
La mañana la dedicaríamos a recorrer algunos mercados y calles de Beijing. Por la tarde estuvimos dudando entre varias posibilidades, ya habíamos visto en los tres primeros días en China la Muralla China, toda La Ciudad Prohibida y las Tumbas Ming, al final nos decidimos por el Templo de los Lamas, el más espectacular de Beijing y el templo Budista tibetano más importante fuera del Tibet. Allí estuvimos bastante tiempo viendo sus tejados increíbles, su arquitectura de arcos vistosísimos, sus tapices, carpintería…
Los niños se lo pasaron muy bien imitando a los numerosos chinos. Estos quemaban sándalos y otras variedades de hierbas, y como algunas estaban disponibles para todo el mundo allí estaban Miguel, Pablo y Hugo quemando incienso como descosidos. Al final hubo que poner un poco de orden, puesto que el culto y devoción con que hacían sus ofrendas los chinos, no se parecía en nada al carácter lúdico festivo de nuestros peques. Incluso se estaba convirtiendo en algo peligroso, de tanto quemar en los incensarios.
Por la tarde a eso de las 5, baje a la recepción de hotel mientras Marga y los niños se quedaban en la habitación. Allí intente alquilar una bici. Había leído en la “Loli” que en muchos hoteles las alquilaban, pero el nuestro y dos hoteles cercanos no lo hacían.
Había dejado pasar todo mi viaje sin montar en bici en China. En principio pensé en montar con Miguel y Pablo en alguna población con menos densidad de tráfico, pero unas veces por falta de tiempo, otras por no dejar al margen a Marga y Hugo y otras sencillamente por no poner en peligro la vida de mis hijos ante la manera de conducir de los chinos.
Así que aquí en Beijing salí dispuesto a todo con tal de montar en bici, si en los hoteles no me la alquilan habrá que intentar otro método. Empecé a abordar a los dependientes de tiendas pequeñas que había cerca del hotel y que tenían aparcada una bici en su entrada. Después de varios intentos fallidos en una ferretería industrial, un supermercado pequeño donde ninguno de los dependientes me alquilo su bici, estuve a punto de conseguirlo en un puesto de bollos chinos. Una pareja de mediana edad me alquilaba su bici vieja y enanísima si a cambio les dejaba 200 yuanes de fianza, yo en principio iba ofreciendo el carnet de fianza por tres horas de bici más una oferta monetaria de unos 50-100 yuanes, el caso es que estuve apunto de aceptar ya que los chinos ya me habían demostrado un par de veces que son gente de palabra. Probé la bici y casi no se podía montar, así que no tuve más remedio que rechazar la oferta. Cuando mi moral estaba flojeando hice un intento más. Al final unos chavales de unos 14 años que asomaban a la puerta de una casa humilde, me alquilaron una bici por 60 yuanes (6 euros). El precio era un poco caro para China pero era la única forma de alquilar una bici en un sitio no oficial.
Bueno, al cabo de una hora había conseguido una bici. Ese día chispeaba ligeramente, pero me lance ávido hacía la Ciudad prohibida, a 3 Km. del hotel. Tenía ganas de volver a acercarme a este maravilloso complejo de palacios.
Cuando llegue a la Plaza de Tiananmen, estuve un buen rato observando a los turistas chinos con su trasiego que lo inunda todo. Después me fui a la puerta de Mao o Puerta de la Paz Celestial, tras otro rato de paseo a pie me recorrí un par de veces el perímetro de la ciudad prohibida, asomándome de vez en cuando a su gran foso acuático.
Según pedaleaba iba silbando y cantando diversas melodías y canciones, no paraba de observar cada detalle de la gente, trataba de absorber esos momentos realmente mágicos en los que disfrute muchísimo.
Más tarde entre en una de las puertas laterales que dan al patio que se sitúa frente a la Puerta del Medio día, exactamente dos patios más allá esta la de Mao. Atravesé estos dos patios principales del complejo que están justo antes del foso y que dan acceso a las otras dependencias. Estos patios gigantescos son accesibles sin pagar entrada, ya que están justo antes del foso y la Puerta del Medio día, que es la entrada oficial a la Ciudad Prohibida.
La verdad es que la primera vez que estuvimos en la Ciudad Prohibida nos lo tomamos con calma, ya que era tanto lo que se podía ver dentro de este complejo que uno podía estresarse si pretendía verlo todo.
Pero hoy era un día para respirar el ambiente de la ciudad, sin ninguna prisa.
Estos dos patios que preceden a la puerta del Medio día, son cada uno como varios campos de fútbol y tienen un encanto extraordinario. Son muchas las personas que van a hacer su segunda o incluso tercera visita a la Ciudad Prohibida sin necesidad de ver de nuevo todo el gigantesco entramado.
Cuando atravesé los sucesivos patios llegué de nuevo a la Puerta de la Paz Celestial o de Mao., de nuevo me di media vuelta y volví a cruzarlos una vez más.
Estos patios están llenos de visitantes, soldados, tiendas, puestos, en fin el ambiente es único, y además a esa hora la afluencia de gente es mucho menor.
Después de “respirar” otra vez la ciudad prohibida, cruce el pasadizo subterráneo que da a Tiananmen y me di una ultima vuelta por esta enorme plaza, que entre otras cosas tiene un enorme reloj en uno de sus lados con la cuenta atrás par los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
De vuelta al hotel iba pensando que al día siguiente traería a mi familia a la Ciudad Prohibida al caer la tarde, para que ellos disfrutaran de esta atmósfera de una manera tranquila, con otro ritmo y otra luz.
Al día siguiente por la mañana nos fuimos al distrito de Liulichang, una zona llena de tiendas de antigüedades (muchas falsas), teteras, libros, pinceles, pinturas. Esta zona, que merece la pena visitar, tenía una arquitectura agradable y muy peculiar al estilo de la zona antigua de Pingyao. Compramos una blusa de seda que teníamos pendiente y una tetera China con adornos de dragones.
Al caer la tarde en Beijing nos fuimos a la Ciudad Prohibida. Entramos por la puerta de Mao y fuimos atravesando los gigantescos patios. Compramos la última camiseta en las tiendas laterales, miramos con curiosidad lo que hacían los turistas chinos en los patios, casi los únicos turistas (por la tarde no están las hordas de autobuses extranjeros).
Más tarde nos fuimos a cenar y llevamos a los niños a la planta baja de unos grandes almacenes, que tenia una gran pista de hielo. Allí premiamos de alguna manera su buen comportamiento, actitud e interés durante el viaje. Miguel y Pablo patinaban y Hugo los miraba entre risas, cada vez que pasaban a su lado.


Salimos a la calle, y poco a poco cayó la noche en Beijing, y cayó la noche en China. Mañana volaríamos a casa. Nos fuimos al hotel con la congoja de que eran nuestros últimos momentos. Ahora nos fijábamos más en cada ciclista, en cada calle, en cada bicicarro, en cada chino. Sabíamos que se esfumaban los segundos de un viaje maravilloso igual que se escondía el día.
Mañana volaríamos a España pero ya no seríamos los mismos, quedaría impregnado en nosotros toda la esencia, cultura y belleza de un pueblo increíble, y llevaríamos en nuestros corazones el respeto y cariño hacía un pueblo y cultura únicos.

Siempre que me despido de un país me inunda una profunda nostalgia. A nuestros hijos les decimos que siempre podrán volver, en nuestro caso no solemos repetir, pero si algún país merece una segunda visita, seguro que es China.

Miguel Ángel Gómez Martín
Gtrevice

Labels: , , , , , , ,

PD: REGALOS PEONZAS CHINAS 大溪陀螺節

http://viajarconnenesachina.blogspot.com/
















PD:
De las muchísimas compras que se pueden hacer en China aparte de jarrones, ropa de marca y de esquiar, palos de golf, Budas, kimonos de seda, gorros y demás regalos, descubrí tarde que allí tienen un juego tradicional de peonzas especial.



En alguna de sus modalidades usan peonzas de 40 a 70 Kg, algunas con acabados preciosos.

Existe dos tipos de peonzas en China, unas se parecen más a las convencionales con forma más o menos cónica, las otras tienen forma más cilíndrica aunque también terminadas en punta.
Dentro de los dos tipos de peonzas están las peonzas gigantes de China.
Para bailar las peonzas gigantes convencionales se deben colocar en el suelo, se sujetan ligeramente ladeadas, luego se tira de la cuerda (enrollada sobre la peonza) de manera descomunal y saliendo a velocidad de vértigo dejando atrás a la peonza. Dado las dimensiones de la cuerda a veces hay que desplazarse bastantes metros. Algunos "grandes maestros" son capaces de lanzarlas en vuelo a la vez que provocan un brutal retroceso tirando de la cuerda, terminando en una veloz carrera de espaldas a la peonza.
El otro tipo de peonza es más cilíndrica con una hendidura en la parte media de esta, que es donde se enrolla la cuerda de unos dos metros que a su vez está unida a un palo de un metro de largo a modo de látigo. Este “látigo” sirve también para acelerar la peonza una vez está bailando.
La peonza estándar independientemente del tipo de peonza que sea es del tamaño del un puño, pero como vemos entre los adultos sobre todo, hay una afición especial a las grandes peonzas.

Que esplendoroso, original y gran “juguete” .


大溪陀螺節 Fotos de las peonzas, por Lican Yeh














Labels: , , , ,