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miércoles, octubre 04, 2006

Xian (10/11/12-VII-06) 西安

http://viajarconnenesachina.blogspot.com/
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Xian 西安
Llegamos a Xian a las 6:30 de la mañana, siempre con la puntualidad precisa de los transportes chinos. Allí teníamos reservado con http://www.sinohotel.com/. Nada más bajarnos del tren, nos abordo un hombre ofreciéndonos un hotel. A estas alturas de viaje estábamos abiertos a todo dada la enorme seguridad y confianza que da China a los viajeros. Me enseño el catálogo del hotel y me indicó en el mapa donde estaba. Vi que estaba dentro de la zona amurallada que es más céntrica y más cercana a los lugares turísticos, además nos ofrecía transporte al hotel gratis. Le pregunte por el precio y era mejor que el que teníamos reservado. Al final terminamos aceptando.
El hotel resulto ser nuevo y magnifico y con desayuno incluido. Nada más dejar las maletas en la habitación me baje a recepción con el mismo hombre que nos había llevado al hotel, como este tenia ticket service, no me fue difícil conseguir billetes de avión para Guilín para tres días después. Saque mi “libro de ruta” donde tenía los números y horarios de vuelos y le señale el de Xian-Guilin de las 10:40 de la mañana con la compañía Hainan Airlines. Fuimos a la oficina y al momento tuve los billetes con el mismo precio que el que ofrecía la pagina Web de los vuelos.
En cuanto gestionamos los Billetes salimos a ver la ciudad.

Dos Siglos antes de que Homero escribiera la Iliada y la Odisea (y la fundación de Roma), Xian era la ciudad del mundo clásico.
Las Murallas de Xian tienen un perímetro de 14 Km. 12 m de altura y una anchura de 12-14m en la parte alta y de 15-18m en la baja.
Nos dirigimos primero a la Torre de la Campana construida durante la época de la dinastía Qing en el siglo XIV. Allí estuvimos un buen rato explorando sus diferentes plantas. Después nos dirigimos a la Torre del Tambor, justo detrás del Barrio Musulmán, es un torre muy divertida para los niños, llena de tambores gigantes en la primera planta, incluso se pueden tocar tanto con las manos como con las baquetas.
Por la tarde fuimos a ver la Gran Mezquita de Xian en pleno barrio musulmán, construida con estilo arquitectónico chino y en un entorno ajardinado, en mi opinión imprescindible por su belleza. Esta Mezquita esta en pleno Barrio Musulmán que es precioso, con estrechas callejuelas de viejas casas de adobe, carnicerías, fabricas de aceite de sésamo, puestos de todo tipo, tiendas coloristas, puestos de comida, Kebac, todo tipo de carnes ensartadas en pinchos, cangrejos de río…
El paseo por el Barrio Musulmán es una experiencia que nadie se debe perder.
En el mercadillo de este barrio compramos un par de mochilas North Face de tamaño mediano por 50 yuanes (5 euros) cada una. A los niños les compramos algunas camisetas de Tintín con caracteres chinos y algunas monedas antiguas chinas.
Cuando íbamos mirando puestos Hugo y Pablo descubrieron que en muchas tiendas tenían chicharras enjauladas. Pensábamos que lo del grillo o chicharra en una jaula era parte de la mitología o fábulas chinas, pro allí estaban.
Hugo dijo: “mira como el de Mulán”. Nos acercamos a uno y el tendero nos bajó la jaula para que lo viéramos de cerca. Después de un rato en silencio, Hugo y Pablo estaban encantados pudieron apreciar como la chicharra emitía su característico “canto”, frotando las alas.
Al día siguiente salimos temprano en el coche “alquilado” para toda la mañana por 250 yuanes (25 euros) a nuestro anfitrión en Xian, el mismo que nos fue a “recoger” a la estación. El objetivo era el Ejercito de Guerreros de Terracota 兵馬俑 de 2000 años de antigüedad que montan guardia ante la antigua Necrópolis Imperial, en concreto estaban enterrados para proteger al primer emperador Qin (Qin Shi Huang).
Antes de ir a ver a los Guerreros fuimos a ver la localización original de la Tumba de Qin Shi Huang o primer Emperador Qin, hoy en día no queda más que un montículo de lo que debió ser un gran mausoleo. Sin embargo se celebran por la mañana festivales de música y danza con grandes caracterizaciones y disfraces de todo tipo y utilización caretas de diversos animales. Estas danzas hicieron las delicias de nuestros “peques” absortos ante la vistosidad de la coreografía llena de sensualidad y a la vez vigorosidad.
Después de visitar la tumba de Qin Shi Huang fuimos a ver el Ejército de Guerreros de Terracota.
En 1972 unos campesinos descubrieron una cámara subterránea de barro y madera que contenía miles de soldados de terracota a tamaño natural con sus caballos y en formación de batalla, arqueros, ballesteros, infantería, armada con lanzas, picas…
De 35 carros solo queda alguno.
El complejo tiene una entrada a la que se llega después de andar unos 700 metros por unos senderos ajardinados, a la entrada te ofrecen llevarte hasta la misma puerta en unos coches eléctricos a cambio de unos cuantos yuanes, nosotros rechazamos los coches y vamos andando, el calor en ese momento es descomunal y mucha gente opta por los coches eléctricos. Después de pedir nuestras respectivas entradas y debido a un mal entendido solo me dan dos entradas de niño que valen 3.5 euros cada una, las de adulto eran 7 euros. Marga me dice que compre el resto de las entradas, pero antes decidimos hacer un experimento e intentamos pasar por los tornos, le entrego las dos entradas al que pica los billetes entre la multitud de gente que esta entrando, me mira sorprendido y me dice mientras nosotros vamos pasando “only two”, yo le digo “ticket for all family” y sigo andando, me pica los ticket y nos ahorramos tres entradas, dos de adultos y una de niño.
Dentro del complejo hay cuatro divisiones claras: La cámara principal y más grande, luego otra cámara grandísima pero menos que la anterior, el museo donde se encuentran fotos, una retrospectiva de las excavaciones y su historia y un par de carros de bronce de extraordinaria belleza. Y por último una tienda donde se pueden adquirir todos aquellos recuerdos relacionados con los guerreros.
Los niños tenían muchas ganas de ver el gran ejercito, les habíamos leído la noche anterior la historia de estos hombres de barro, y cuando entramos a la gran cámara de 210 metros de largo y 60 de ancho pudimos ver sus caras de autentica sorpresa, la verdad es que nosotros también estábamos sorprendidos, en esos 12600 metros cuadrados había todo un ejército en tamaño natural y en posición de batalla que parecía andar hacia nosotros, el hecho de que la entrada este unos cuatro metros por encima de los guerreros acentúa esta sensación. Los tres niños estuvieron unos segundos sin decir ni una palabra, Marga y yo nos miramos con gesto cómplice, el silencio se rompió cuando Hugo pregunto a pleno grito “son de verdaaaad”.

Por la tarde estuvimos callejeando por la zona moderna de la ciudad y terminamos de nuevo en el atractivo Barrio Musulmán.
Al día siguiente nos presentamos en el aeropuerto de Xian una hora antes del despegue, era nuestro primer vuelo en China. Cuando intentamos facturar el equipaje nos dicen que nos dirijamos a un mostrador de otra compañía, ante nuestra extrañeza nos dirigimos donde nos dicen y allí había un montón de gente, como siempre sin hacer cola e intentando que les cambiaran los billetes. Al momento comprendí que nuestro vuelo se iba a efectuar con otra compañía por el motivo que fuera. Así que escalé posiciones en el pelotón de gente(a estas alturas era todo un experto en estos menesteres), “toque” mostrador y me atendieron en tercera posición después de insistir de manera machacona al hombre que despachaba. Seguramente había billetes para todos pero por si acaso había que espabilarse.
Después de este primer vuelo no tendríamos ningún contratiempo más en los tres vuelos internos posteriores.


Fotos de:

Los Guerreros de Terracota

Torre de la Campana y el Tambor

Fotos urbanas

Del Barrio Musulmán y recinto de la Mezquita

domingo, octubre 01, 2006

Shanghai (21/22/23-VII-06)-上海

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Shanghai (上海)

El tren de Hong Kong- Guangzahou salía a las 9:30 de la mañana. Llegamos a la estación a las 8:25 y una taquillera muy amable nos preguntó si queríamos salir en el de las 8:30. Nosotros encantados, les puso un sello a los billetes y los transformo en los de una hora antes. Con un walki avisó para que el tren no saliera sin nosotros, porque de la taquilla al tren había un trecho.
Una vez montados en un lujoso tren de dos pisos las azafatas nos iban dando bebidas y algún tentempié. Al llegar a Guangzahou, cogimos un taxi directo al aeropuerto para volar a Shanghai.
Era la primera vez que íbamos a comprar billetes de avión en el mismo aeropuerto, ya que siempre los habíamos comprado en los hoteles y nos respetaron el precio de Internet.
Pero en el aeropuerto el vuelo nos salio más caro, 650 $ frente a 520 que marcaba la tarifa de Internet. Si bien es verdad que en los hoteles siempre encargábamos los billetes a partir del mejor precio encontrado en Internet, en los aeropuertos había que buscar el mostrador de la compañía más barata, que no era tarea fácil, sobre todo en un aeropuerto de las dimensiones mastodónticas de Guangzahou. Conclusión, de 4 vuelos internos que hicimos en China, en tres pudimos sacar el mejor precio de Internet cuando los comprábamos en el “Ticket Service” de los hoteles, donde son muy diligentes y las comisiones si las cobran son bajísimas.
En fin, a la 1:30 de la tarde salía nuestro avión para Shanghai, y a las 3:45 llegamos a la ciudad, donde cogimos un taxi directo al hotel.
Lo primero que hicimos después de ducharnos fue ir a recepción a cambiar dinero y encargar los billetes de tren en litera blanda ( previa información en http://www.travelchinaguide.com/) Shanghai-Beijing para dentro de 4 días. Una vez pagados los billetes y después de una cena tempranera, nos fuimos a la zona más famosa y concurrida de Shanghai: “El Bund”, una especie de paseo gigantesco que discurre a orillas del rió Huangpu con unas vistas insuperables del Pudong, justo en la otra orilla, con uno de los símbolos emblemáticos de Shanghai: “La torre Jinmao” (420.5 metros).
Ese día era viernes tarde, y ya se sabe, si normalmente todos los sitios emblemáticos están llenos de turistas chinos haciéndose fotos, en fin de semana y viernes noche ya no cabe ni un alfiler.
Prácticamente en los diferentes tramos del paseo con varios kilómetros de largo, no había sitio en la barandilla que daba al rió para asomarse, andar se hacía difícil sorteando gente, pero bueno ¡Cuándo no hay prisa!
Allí estábamos, hablando con todo el mundo con el que nos cruzábamos, vendedores de patines de dos ruedas y a luces, vendedores de cocos con su pajita dentro, de agua, de collares…
En un momento dado Pablo encontró un minihueco que asomaba al río y se hizo fuerte. Allí conseguimos hacernos unas fotos nocturnas con el Pudong de fondo.
Al desandar el camino Pablo y Miguel traían sus patines de luces puestos, y ante el llanto por agravio de Hugo tuvimos que comprarle una bola de luces. La verdad es que Hugo en ese aspecto es un niño inusual y no suele pedir nada, pero ver a sus hermanos patinando con ruedas de colores en plena noche fue superior a el.
El siguiente día era el día de las compras, en todo el viaje por China nos habíamos contenido y solo habíamos comprado alguna camiseta y cosas muy pequeñas para no lastrar nuestro equipaje. Pero Shanghai…
La primera decepción se produjo al llegar al famoso mercado de ropa y calzado de Xianguand, reino de las imitaciones. Resulta que lo habían derribado. El Gobierno chino está haciendo algunos lavados de cara eliminando alguno de los “mercados oficiales” para dar una imagen de verdadera lucha contra el pirateo.
A los pocos segundos de nuestra decepción nos empieza a abordar gente por las aceras ofreciéndonos mercancías como zapatos, relojes, Bolsos etc. Había que seguirles hasta sus casas y allí se regateaba y se compraba la mercancía. Descubrimos que el sistema había cambiado en esta zona, seguía existiendo pirateo pero más camuflado y discreto.
El problema era lo trabajoso y engorroso que se hacía ir visitando una casa tras otra, a veces en huecos o altillos inverosímiles. Bueno, al final conseguimos hacer algunas compras de las que teníamos pendientes, las demás las fuimos haciendo por diversos mercados y en muchas tiendas pequeñas de Shanghai, en muchas de estas se encuentran zapatillas, carteras, mochilas y demás material de imitación de muy buena calidad.
Después de mucho batallar decidimos ir a comer. Nos reservamos para después el mercado de antigüedades de Dongtailu.

El mercado de Dogtailu, está formado de cientos de puestos, casi todos con autenticas antigüedades mezcladas con imitaciones: tallas de madera, piedra, caligrafías…
La disposición de los tenderetes que da entrada a las tiendas que se esconden detrás, el ambiente que se respira, las casas bajas donde se ubican las tiendas que le dan un aire especial, hacen de el un mercado único En fin, es como un rastro de cosas antiguas pero en chino, en mi opinión un mercado maravilloso, para los locos de las antigüedades y las curiosidades.
De allí nos llevamos un Buda desgastado de mármol granate de 60 centímetros de altura con su pedestal incluido. Este capricho personal me valió alguna discusión con my wife, que me dijo con razón que donde iba a meter eso, sobre todo pensando que teníamos que pasar de nuevo por Beijing y nos quedaban cinco días de viaje.
Esa noche nos retiramos pronto al hotel, ya que a primera hora del día siguiente haríamos el check out del Ocean Hotel Shanghai, par viajar a Suzhou (la Venecia China).
El Bund con el Pudong al fondo
El Bund de noche I

El Bund de noche II
Abuelo
Pablo en el mercado de Antigüedades de Dongtailu